Lo llegué a querer como no había querido a nadie, su fuerte perfume me hacía transportarme a mundos lejanos y
exóticos, sus dulces besos me hacían meterme en su cuerpo y soñar con sueños prohibidos.
Su blanca piel como la leche, sus ojos azules como el cielo y sus labios carnosos me llenaban de felicidad, me hacían sentir cada momento que pasaba a su lado, estando junto a él sentía que nada más importaba en el mundo, que no había nadie más en el mundo, que sólo estábamos los dos, él y yo.
Llegó el día, el día en que me citó en el bar donde nos conocimos, en el bar donde me enamoré cuando le vi entrar por la puerta, en el que vi al chico más bello que había conocido.
Nos sentamos en la mesa y me incliné para darle un beso, en ese instante supe lo que iba a pasar, aunque me lo dio, se retiró un poco hacia atrás como negándomelo y al despegar mis labios de los suyos noté su mirada baja, apenada, avergonzada. Le costó arrancar, se veía que pasaba algo importante y que no sabía como expresarlo.
-Alicia, estos meses contigo han sido maravillosos, nunca me había pasado algo así con una chica, he pasado momentos súper felices y desearía que a pesar de lo que te voy a decir, nada cambiara entre nosotros dos.
-Dime, ¿qué pasa?
-Este sábado en el cumpleaños de mi amigo Jaime, nos emborrachamos mucho, íbamos locos perdidos, haciendo burradas y…
El mundo se me cayó a los pies.
-No hace falta que sigas ¿con quién fue?
La cara de Raúl se llenó de lágrimas, su rostro era un poema.
-Con tu amiga Elisa pero…
Mi estado de ánimo pasó de la tristeza a la indignación.
-¡Con Elisa! ¡Pero si es tonta, asquerosa, no tiene cerebro! ¿Quieres que le ponga más adjetivos?
-Entiéndelo, estaba borracho, no sabía lo que hacía.
-¡Que lo entienda! Te enrollas con una amiga mía y quieres que lo entienda. Esto ha terminado.
Me levanté de la silla y lo dejé a él solo con unos ojos mirando a ninguna parte, sin saber que decir, sin saber como actuar, salí del bar y me fui hacia adonde me llevaran mis piernas a pensar, a reflexionar.
Han pasado varias semanas desde que pasó todo aquello, por más que lo intento no lo puedo olvidar, por más que lo intento no se me va la necesidad de acariciarlo, de recorrer su cuerpo con mis labios, han pasado demasiadas cosas entre nosotros para que todo se cierre con un plumazo, mi cabeza quisiera poder olvidarte pero mi corazón me sigue diciendo que no puedo, por más que lo intento no puedo hacerlo, por más que lo intente no puedo decirte adiós.
cenar, por tanto, estaba sólo en casa. La principal actividad en la que malgasté la noche fue hacer zapping, no echaban nada bueno por la tele y el dedo pulgar ya me hacía daño de tanto pulsar los botones del mando, así que decidí que aprovecharía mejor el tiempo yéndome a la cama y durmiendo un poco.
grupo de amigos, me llamaron mucho la atención sus ojos, verdes como los de un gato, aunque a lo largo de la noche no me fijé en él más que un par de veces.
se separaron durante varios segundos, desde el día en que te ayudé a levantarte después de haberte tropezado y te di un beso en la boca.
aquello que destrozó todo mi futuro, todas mis posibilidades, todos mis sueños, fueron sólo unos segundos pero consiguieron arruinar todos los años que me quedaban por vivir.


