Eternos

Cuando el Sol cotilla mire por la ventana y mire nuestros cuerpos desnudos durante la calma que viene después de la tormenta, me daré cuenta de que te tengo. Entonces miraré tu piel y me saldrá una sonrisa risueña porque no podré pensar otra cosa que en la suerte que tengo, de tenerte tan cerca, de poder acariciarte suavemente con mis manos, de poder resoplar en tus oídos palabras y silencios que lo digan todo, de poder pasar minutos y minutos contemplándote simplemente porque me encantas, de poderte dar un tenue beso en los labios que dure eternamente.

Me daré cuenta de que no puedo vivir sin ti, de que las cosas ya tienen sentido, tienen un significado. Entenderé que se perdió demasiado tiempo en preguntas de querer o no querer, que la vida no era tan complicada sino que era yo quien me empeñaba en poner obstáculos en mi propio camino. Sabré que los errores del pasado no hacen más que engrandecer al ser humano, porque hacen que aprenda y corrija, que las cosas malas no vuelvan a pasar.

La vida al fin será maravillosa, veré brillar todos los días el Sol en la ventana, aunque esté lloviendo, aunque fuera esté tan oscuro que apenas se pueda ver. Daré la vida por ti, seré lo que quieras por ti, haré lo que quieras por ti, ya no habrá problemas porque nada nos afectará, simplemente con mirarnos a los ojos y sonreír los problemas se esfumarán, volarán con el viento, bastará con querernos.

No habrá dos personas en el mundo que se digan tanto con tan poco, ni que sepan tanto uno del otro sin siquiera decir nada. Seremos la isla en medio de un mundo lleno de odio, seremos promesa de tantos amores perdidos en el tiempo, seremos vivo reflejo de que el tiempo no pasa si uno tiene al lado a la persona que quiere, seremos, simplemente, eternos.

Anclado en el pasado

La cabeza me da vueltas sin parar, no consigue hacer callar esa voz que me está volviendo loco, esa voz que viene del pecho, de ese que no se desespera, que aún tiene ilusión, que no cesa en su búsqueda de lo perfecto, que no deja de latir por mucho que le digan, por mucho que lo intenten detener, esa voz de ese maldito corazón que no para, todo el día… quizá, quizá, quizá, no desesperes, hay posibilidades, levanta la cabeza, no te eches contra el suelo, aún no está todo perdido… ¡Cállate! ¡Déjame vivir tranquilo! ¡Déjame seguir otros caminos, déjame vivir otras vidas, soñar nuevas esperanzas, ilusionarme por cosas que no he vivido!

Lo intento hacer callar, hacerle ver la realidad, lo que está pasando de verdad y no lo que él quiere que pase, y es que una cosa es la apariencia y otra bien distinta es la realidad, casi nunca tiene que ver uno con lo otro porque si solo nos dejamos llevar por las apariencias luego nos llevamos el chasco, la bofetada, entonces nos quejamos de la realidad cuando ella nos lo había dicho claro desde el principio.

A pesar de todo él sigue, no para, sigue esperando lo que no va a pasar, tiene aún una esperanza sacada de no sé dónde, sigue latiendo como si nada hubiera pasado, tan fuerte que me duele, sobretodo porque sé que late por nada… ¿por qué la quieres olvidar? Espérate, quizá aún no esté todo perdido. Escúchame, no la olvides, sigue ahí ¿recuerdas? No has visto a su corazón decirlo… ¡Cállate, joder! ¿No lo entiendes? No es no, no un quizá o un sí, ¿comprendes? ¡Deja de latir, deja de recordarme su piel cada vez que la olvido, deja de querer hacer que la quiera, deja de soñar de una puñetera vez!

Después de regañarle para, pero solo por unos instantes, instantes en los que pienso en otros sueños, otros caminos y otras vidas, instantes en los que aparece esa frase tan sabia que dice que hay muchos peces en el mar, que si uno no vale, puedo pescar otro. Pero esos instantes duran demasiado poco y la verdad es que ya estoy cansado de escucharte, corazón, estoy cansado de escuchar tus mentiras, tus promesas, estoy cansado de no seguir adelante, de sufrir siempre por ti. A partir de ahora quiero ir separado de ti, quiero seguir mis propios caminos, guiarme por mi instinto y no fiarme de ti, que me has fallado tantas veces.

Y es que lo peor que puedes hacer, corazón, es quedarte anclado en el pasado, un pasado que solo sirvió para no volver a tropezar con esa maldita piedra llamada amor.

Lo imposible

Una mirada, una canción, unos cuantos versos juntos que solo sepan hablar de amor, el tiempo que se para y en el mundo solo se mueven dos personas, solo tú y yo… Empezamos a cantar y nuestras voces giran alrededor nuestro, flotan, no se quieren marchar, porque hablan de nosotros, nos cantan a nosotros.

Te miro y te canto, me miras y sonríes, las mariposas vuelan en mi estómago, tus mejillas se tiñen de rosa. ¿No es mágico ese momento? ¿Qué podría pasar en un momento como ese? Miles de preguntas rondan mi cabeza.

¿Te estremecerías si besara tus labios? ¿Sonreirías si te dijera las cosas más tiernas al oído? ¿Se erizaría tu vello si rozara tu piel? ¿Me dirías te quiero si yo te lo pidiera? ¿Sentirías que la vida es maravillosa si hacemos lo más bello que pueden hacer dos personas que se quieren?

Un segundo, dos, tres, silencio… Los corazones palpitan tan fuerte que se pueden escuchar uno al otro, la respiración va tan rápida que casi ahoga. Te quiero… te miro, me miras, nos acercamos lentamente y las respuestas a mis preguntas aparecen. Te canto al oído y no me aguanto las ganas de besarte, de sentir tu piel chocando contra la mía, de desnudarte y besar cada centímetro de tu cuerpo, de vivir los segundos como si fueran los últimos que fuera a pasar contigo.

Me despierto sobresaltado, miro a un lado y a otro de mi habitación, preguntándome qué pasa, por qué no estoy contigo. Era tan real… Entonces vuelvo al mundo, aquí, a la Tierra, al mundo del que deseo e intento huir a cada instante. Miro hacia arriba y resoplo, pensando en los sueños que tengo constantemente, pensando en por qué nunca podré tenerte, pensando en aquello que nunca pasará, pensando… en lo imposible.

La eterna sonrisa

Me miras, te miro, parece que estés dentro de mí, observando cada detalle, intentando saber qué demonios estará pasando por mi cabeza. Mi sonrisa aparece por inercia, como si mis labios hubieran entendido que no tienen por qué expresar lo que siento, como si supieran que les agradezco que hagan eso. Entonces tú dejas de observarme, he pasado el examen, todo parece estar perfecto.

Por fuera pero no por dentro.

Por un momento he estado a punto de explotar, de dejar  de aparentar, de parecer que nada me afecta, que soy la eterna sonrisa insensible que no se conmueve ante nada, de fingir que todo está perfecto mientras algo duele aquí dentro. Explotar, llorar las penas, abrir las puertas de las emociones, empezar a gritar hasta quedarme sin voz, dejar salir toda la rabia que necesita ser liberada. Contar las cosas de las que estoy harto, contar las cosas que odio de ti, del mundo, decir las cuatro verdades que nadie se atreve a decir. Gritar sobre el amor, sobre compañías que no valen la pena, sobre lo que tengo y desearía tener, sobre ciertas cosas que, simplemente, haría desaparecer de mi vida.

Pero de momento no lo hago, sigue la eterna sonrisa, mi amiga, la que le dice a los demás que todo va bien, que no pasa nada, que eso no me afecta, que dentro de mí no hay oscuridad. Y es que a veces uno se siente bien solo con tener la sonrisa puesta porque así haces sonreír a los demás, porque así les haces ver que no puede haber algo tan malo como para hacer que no sonrías, no hay nada mejor que con una simple sonrisa puedas hacer sonreír a la persona que tienes delante.

Y es ese el instante en que por unos segundos toda la oscuridad se marcha de verdad de mi interior, exploto, abro las puertas de las emociones y podría gritar hasta quedarme sin voz pero no lo haría para liberarme de lo malo, lo haría simplemente porque durante un pequeñísimo instante puedo ser feliz.

Sé que hay oscuridad en mi interior, sé que está pidiendo salir, sé que algún día saldrá y me quedaré tan vacío como un globo deshinchado, sé que hay cosas que no pueden aguantar más aquí adentro pero de momento… dame la careta de la eterna sonrisa, déjame que me la ponga, déjame estar bien por unos segundos.

Vuela

Mírame a los ojos… no, no bajes la mirada si no lo sabré enseguida. Te delataste tú misma en ese mismo instante en que bajaste la mirada hacia mis labios cuando nos pusimos a centímetros, lo hiciste cuando en tu mente querías hacer volar mi imagen,  te delataste cuando querías saber cosas sobre mí, cuando querías estar cerca de mí, siempre,  a cada instante que pasaba…

Cuando te miraba y me mirabas, cuando te miraba y sonreía, cuando te sonreía y sonreías, cuando los silencios significaban todo…

No digas que no sientes, porque sé que no es verdad. No digas que no quieres, porque te mientes a ti misma. No digas que me olvidas, porque te es imposible olvidar. Deja de esconder la verdad por un instante, no digas nada de eso, solo te haces daño a ti misma, di la verdad, que no quieres querer, que no quieres sentir.

Y es que todo sería perfecto si dejaras volar a tus sentimientos, si no los encerraras en la caja del olvido. Tus sentimientos hablarían por ti, nos daríamos besos eternos, nos pasaríamos horas contándonos cosas insignificantes o completamente en silencio, y daría igual, estaríamos bien simplemente por estar al lado del otro.

Tú sigues ahí, negando lo evidente, negando lo que demuestras constantemente, niegas con palabras lo que tu cuerpo dice a gritos.

Vuela por una vez, haz lo que quieres y deseas por una vez, dime con palabras lo que tu corazón me está diciendo, dime te quiero y el tiempo se parará eternamente.