Llueve

Un segundo, dos, tres…

Llueve.

Tan fuerte que las gotas crean ecos al chocar contra el suelo y las nubes son tan negras que parece ser medianoche aún siendo plena tarde.

Corremos.

Tan rápido que parece desaparecer nuestro alrededor y que solo quedemos tú y yo. La lluvia nos moja y nos empapa de vida, de buenos momentos, nuestras ropas se aprietan contra nuestros cuerpos y nos cierra heridas que se habían abierto con saliva.

Freno de golpe y tiro de ti hacia mi cuerpo, sonríes porque piensas que estoy loco y quizá sea verdad pero, ¿por qué huir de la lluvia cuando te pone en la situación perfecta? Nos quedamos a centímetros y dejas de sonreír, nos miramos a los ojos, serios, intensos, luego, con los dedos te rozo en el ombligo y tu recorres mi rostro, lo baña la lluvia, tú la secas. Acerco mis labios a los tuyos y nos quedamos ahí, justo a un milímetro, conteniendo el aliento y saboreándolo, respiramos fuerte, parece que nos ahogamos pero realmente es la necesidad de tener a la otra persona. Nuestro cuerpo está ansioso, necesita un poco más, necesita unos labios y otro aliento, necesita probar la lengua que recorra su boca al compás de un ritmo de otros tiempos.

Pero aguanta, sigue suspirando, porque el instante previo al beso también es maravilloso, esos segundos en que nos miramos a los ojos y parecemos conocer hasta el último rincón de esa persona, esos segundos en que las mariposas vuelan más alto que nunca porque saben que en un momento tendrán alimento y seguirán viviendo, ese momento de magia pura.

Cerramos los ojos, y nuestros labios se rozan, y empieza a mezclarse la lluvia con saliva. Lentos, nuestros labios van tan lentos que parece que se para el tiempo e incluso volvemos hacia atrás. Nos probamos, sabes tan bien… nuestras lenguas se encuentran tímidas, se alejan y se acercan y nos quedamos un instante con los labios pegados, sin movernos un milímetro, mientras la lluvia nos sigue empapando y el mundo quizá nos mira.

Abrimos los ojos, nos miramos, nos damos un beso, dos, tres, pequeños mordiscos de vida que saben a lluvia y a ti. Nos damos un abrazo y nos importa un bledo que nos estemos mojando y que al día siguiente estemos refriados, nos taparemos hasta arriba con la manta y compartiremos estornudos y besos. Y que llueva, que siga lloviendo, porque despertar con lluvia es el mejor de los amaneceres.

Nosotros, mientras tanto, nos besamos y seguimos andando, y ya no nos importa la lluvia ni lo que ocurra alrededor. Sonreímos y la lluvia sigue empapando nuestros cuerpos y llenando nuestras almas.

Un segundo, dos, tres…

Y a cada gota un beso que seque nuestros labios.

Abismos

Somos dos equilibristas andando sobre un hilo tan fino que apenas se ve, ese que une todo lo que éramos, todo lo que somos y seremos, un hilo que flota sobre un abismo tan grande que apenas somos capaces de ver el final, y los dos sabemos que allí abajo no hay colchón que nos abrace en la caída, solo duro metal que nos partirá en pedazos y olvidará lo que quede de nosotros.

Apenas nada.

¿De verdad creíste que no volvería a por ti? ¿De verdad pensaste que me iba a dar por vencido y perder toda nuestra historia? Te equivocabas, porque sería capaz de matar mil dragones por ti, sufrir el más ardiente de los infiernos por ver de nuevo tu piel blanca, tu mirada triste, eso que tienes dentro y que nunca he sido capaz de definir.

Pero yo era el que estaba equivocado.

Tal vez lo sabía y me quise engañar a mí mismo, tal vez el tiempo hace el olvido, tal vez, pensando que todo iba a ir bien, dibujé caminos donde solo habían abismos y me empeñé en apartar de ellos las señales que me llevaban a ninguna parte.

Mentiras que duelen y verdades a las que no hacemos caso, ese hilo que se rompe del todo y nos hace caer hacia lo oscuro. Intentamos alargar los dedos con tal de aferrarnos a algo, al otro, a nosotros mismos, pero estamos demasiado lejos, tan lejos que ni rozándonos somos capaces de estirar un milímetro más los dedos para alcanzarnos.

Quizá podríamos, pero ya no tenemos fuerzas.

Y caemos, lentos pero a la vez rápidos, mirándonos a los ojos, intentando descubrir todo lo que hasta ahora hemos callado.

Pero ya no, ya no…

Porque se acerca lo oscuro y el abismo nos atrae, como manos de un ser ancestral que surge de la nada y nos alcanza, y tira de nosotros, y nos hace caer aún más rápido, y parece que nosotros nos dejamos arrastrar, porque no hacemos nada por evitarlo, y caemos, y caemos, y ya no hay salvación, y ya no queda nada, y ya estamos perdidos, y ya no sabemos ni dónde estamos.

Estamos muertos.

Atrapados en donde antes había todo.

En donde ya no queda nada.

Ni restos del naufragio.

El hilo queda colgando, roto sobre nuestros rostros. Agotados, intentamos cogerlo y tratar de subir hacia arriba. Resbala. Se hace imposible. Se hace eterno. Y en la oscuridad, tratamos de mirarnos por última vez intentando ver en nuestros ojos una pequeña mota de luz que, tal vez, nos pueda salvar.

Pero ya no.

Ya nunca volveremos a estar vivos.

A pesar de ti

Me miras, te acercas, te vas.

Me miras, te acercas, te vas.

Me miras, te acercas, te vas.

Silencio.

Ya no te reconozco, ya no sé quién eres, ya no eres tú quién me responde tras las palabras, de tanto en tanto, de cuando en cuando.

Te llevaste todo de él, todo lo que me hacía feliz, los te quieros y los abrazos, los te odio pero sin embargo, los sinsentidos que ríen y los miedos que protegen.

Ya no queda nada de ti.

Te deslizas como un fantasma, una sombra oscura que carece de alma y a la que le faltan motivos para quererme y le sobran ganas de marcharse. Huyes de mí sin que te importe lo que piense, ni dejarme sentada en el sofá con una lágrima anhelante por salir y un grito que simplemente se queda ahogado en la garganta.

Grita porque ya no es como antes.

Grita porque nunca volverá a ser como antes.

Y duele, y quema, y rompe cada jodida grieta que se ha ido abriendo con el paso del tiempo, con cada silencio, con cada risa fingida, con cada momento en el que me hacías creer que te hacía feliz, con cada instante en el que nos mirábamos a los ojos y creía que seríamos eternos.

Y no lo éramos.

Ya no sé ni lo que somos. Creo que dos seres que, simplemente, se soportan, a ratos, aunque sea, o yo que sé… No puedo más… Hemos pasado de ser todo a ser nada, de la vida a la muerte, del amor a la indiferencia, peor que el odio. Caigo rendida, triste, y el llanto aparece pero no calma, sino que arde en el pecho como una llama que nunca debió encenderse.

Ya solo me queda mirarte e intentar acordarme de cómo eras para poder soportarte. Acordarme de las razones por las que te quise, y te quiero… Porque, a pesar de todo, te quiero y creo que las mariposas nunca se irán de un estómago que ya se parece más a un vertedero que a un sitio en el que puedan volar.

Te quiero a pesar de tus silencios.

A pesar de tus olvidos y destrozos.

A pesar de tu ignorancia.

A pesar de tus medias verdades y duras mentiras.

Pero sobretodo, por encima de todo, te quiero.

Te quiero a pesar de ti.

Los días raros – Vetusta Morla (Mi canción de la semana VIII)

¡Hola! Después de mil semanas sin actualizar esta sección me paso por aquí porque tengo tantas ganas de contar mis sensaciones con esta canción que voy a aguantar un rato más despierto por tal de compartirlas con vosotros. Es curioso, porque llevo toda la semana pensando a ver de qué canción podía hablar. Normalmente voy alternando canciones en castellano e inglés y, como sabréis, la última fue éste temazo de Funambulista y Andrés Suárez, así que se suponía que tocaba un tema en inglés. Pensando, pensando y pensando hasta que esta noche ha sonado en el aleatorio de mi móvil esta pedazo de canción de Vetusta Morla, y me he venido tan arriba que no me he podido resistir. Y es que la música es eso, sensaciones que te recorren el cuerpo y te tocan un pedazo que te deja tambaleando. En fin, ya lo sabéis, hoy os hablo  de Vetusta Morla y su Los días raros.

Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché a Vetusta Morla, era el año 2009 y por aquel entonces yo estudiaba filología en la universidad de Alicante. Al estar cerca de mi casa, cada fin de semana volvía al pueblo con un conocido de allí. Lo único que saqué de esos viajes fue conocer a este grupo a través de la canción Un día en el mundo. Demasiado premio. Luego vino Valiente, que resonaba cada jueves de fiesta universitaria, y ya me acabé de enamorar.

Es prácticamente imposible analizar una letra de Vetusta Morla porque parecen frases inconexas que no tienen ningún sentido y que, probablemente, a cada uno le transmiten una cosa diferente. A mí particularmente me habla de los caminos recorridos en el pasado, darse cuenta de lo que uno ha hecho y aprender de todo ello, sea bueno o malo, porque la vida es muy larga como para tener solo victorias o derrotas, tenemos ambas y debemos sacar el mejor provecho de ello. Habla del pasado pero también de un futuro prometedor, de una vida que nos depara mil sorpresas y de la que debemos esperar todo. Positividad al máximo, desde luego.

Los días raros es una canción impresionante, épica. El piano inicial te lleva a un estado de ensueño y magia, te sube a una nube en la que te puedes tumbar, cerrar los ojos y dejarte llevar. La voz de Pucho suena de pronto encajada perfectamente en el ritmo, y mis labios se mueven cantando sin emitir sonido, lo acompaño, necesito acompañarle. Luego aparece la bateria y la guitarra dejando esa suave melodía de fondo que te hace balancearte acompañando la canción, te mueves con ella, la nube se mueve y el aire empieza a darte en el rostro. Y de pronto el estribillo, un pequeño adelanto de lo que vendrá luego, un pequeño subidón que al poco te baja de repente con un parón, con un silencio inescrutable.

Solo están preparando el escenario. La música vuelve a sonar lenta, baja, para que te relajes otra vez. Pucho vuelve a cantar suave y entonces empieza a subir con una batería que te prepara para la acción. El estribillo vuelve y tú te sientes ese lazo en el ventilador, moviendo los brazos como si solo estuvieseis la música y tú. Ahora la música ya está en todo lo alto, y ya no podrá dejar de subir hasta el infinito. Todos los instrumentos se empiezan a conjugar para remarcar la epicidad de la canción, sube, sube, sube y tú subes con ellos, mueves la cabeza con los ojos cerrados y te dan ganas de dejarte la voz acompañando al cantante en ese coro de mil voces que no deja de gritar, de proclamar al viento todos esos caminos de los que hemos hablado antes, los de antes y los que están por venir, y te sientes grandioso, y te sientes mágico y piensas que no hay mundo tan grande como para que te puedan parar los pies. Un orgasmo infinito que emociona, que eriza cada poro de la piel, que hace temblar, que toca adentro, que mueve todo tu interior, que mata, que revive.

Y silencio, y aquí uno que se acaba de liberar, bueno, en realidad, cada vez que escucho la canción. Me he quedado bien, la verdad.

Bueno, sigo. Vetusta Morla es un grupo que, diría, se encuentra consolidado incluso fuera del ámbito del pop/rock alternativo, dando conciertos a diestro y siniestro por toda España y Sudamérica. Yo diría que la banda por la que yo me aficioné a este tipo de música. Porque sí, yo antes solo escuchaba música comercial. Me conquistaron porque, por ejemplo, su primer disco no tiene una canción mala. Temas como Copenhague, Al respirar o La cuadratura del círculo te llenan de magia y grandes sensaciones, te dejan algo en las entrañas que dura hasta mucho después de escucharlas. Su segundo disco me siguió encantando con canciones que enamoran como Maldita dulzura, que te llevan a un estado de ensoñación como Baldosas amarillas o que te ponen a tope como Boca en la tierra. Y llego al último, ay el último… no sé que les ha pasado, o qué me ha pasado a mí, pero no me ha convencido para nada, me parece soso y sin chispa, impropio del grupo. Quizá sea yo, no lo sé, de todas maneras pienso hacerle varias escuchas más a ver si me empieza a llenar o me deja vacío del todo. Espero con todas mis fuerzas que lo primero.

Así que nada, aquí os dejo esta maravillosa canción, espero que os transmita tantas sensaciones como me las transmite a mí. ¡Solo me queda desearos un estupendo final de semana!

¡Nos leemos! :)


Vetusta Morla es una banda de Rock Alternativo originaria de Tres Cantos, Madrid (España), que canta en español. Tras nueve años de andadura musical, en febrero de 2008 publicaron su primer largo, Un día en el mundo, que recibió una gran acogida, tanto por parte del público como por la crítica especializada. Tres años más tarde, en 2011, publicaron su segundo álbum, Mapas. El 8 de abril de 2014, tras varios años de gira por España y otros países, publican su tercer álbum, La Deriva.


Letra

Ábrelo, ábrelo despacio / Di, ¿qué ves? Dime, ¿qué ves? Si hay algo / un manantial breve y fugaz entre las manos / Toca afinar, definir de un trazo / Sintonizar, reagrupar pedazos / en mi colección de medallas y de arañazos.

Ya está aquí / ¿Quién lo vio bailar como un lazo en un ventilador? / ¿Quién iba a decir que sin carbón no hay reyes magos?

Aún quedan vicios por perfeccionar en los días raros / los destaparemos en la intimidad con la punta del zapato.

Ya está aquí / ¿Quién lo vio bailar como un lazo en un ventilador? / ¿Quién iba a decir que sin carbón no hay reyes magos? / El futuro se vistió con el traje nuevo del emperador / ¿Quién iba a decir que sin carbón no hay reyes magos?

Nos quedan muchos más regalos por abrir / monedas que al girar / descubran un perfil. Que empieza en celofán / y acaba en eco.

No hay que perderla

Me pierdo en vacíos que quisieron acabar conmigo antes de tiempo, en vías de tren cuyos raíles ya no chirrían por el paso del tiempo, caigo y caeré ante imperios que se levantaron cuando el Sol estaba en lo más alto.

Siento que a cada segundo que pasa el reloj da marcha atrás hacia un 0 que será inevitable, que llegará y hará explosión en todos mis sentidos, en todas mis verdades y en todas mis mentiras, aquellas que conté para salir del paso y que ahora me sobrepasan, que ahora me pierden, que ahora me restan.

Y grito,  y chillo, y solo se escucha el eco de mi voz pendiente de respuesta, de que alguien me escuche. Pero ya nadie escucha ecos, eso es de otros tiempos, ya nadie escucha ecos porque ya nadie camina tras los pasos, ya no queda nadie, nadie, nadie… el eco es aire vacío de palabras, de suspiros, de agitaciones provocadas por el miedo, que solo fueron un parche para una herida que no tenía remedio. Nunca lo tuvo.

Las balas provocarán las heridas, disparadas desde una bomba de metal fría y gris, una bomba que alimenta y daña a la vez. En este caso mató sin querer, quizás queriendo, ya no sé. Muerte que no llevó a otro mundo sino que se perderá entre vivos para que duela aún más. Y es que no hay peor muerte que vivir estando muerto.

¿Y ahora? Ahora solo silencio, a pesar de que sigo gritando. Ya solo silencio porque no sirvió de nada agitar las manos, ni los vientos, ni el murmullo, ni las voces.

Ya solo silencio porque entendí que vida solo hay una y no hay que perderla gritando que perdí todo aquello que tenía a mi lado.

No hay perderla gritando que perdí todo aquello que tenía.

No hay que perderla gritando que perdí todo.

No hay que perderla gritando que perdí.

No hay que perderla gritando.

No hay que perderla.

Mi año 2014

2014 fue el año en que vi por primera vez a mi cantautor favorito, Andrés Suárez, capaz de erizarme la piel y de vivir una noche única con su voz y sus canciones.

2014 fue el año en que terminé Un sueño de ti y empecé 1997, mil y una noches de insomnio. Dos libros que me llevan a pensar que mi sueño de publicar algún día no es irrealizable y que voy por el camino correcto.

2014 fue el año de mi graduación como maestro de educación primaria, de dar carpetazo a una gran etapa de mi vida que me ha dado mucho y muchos, de despedidas y de entender esa frase que dice que la universidad es una de las mejores etapas que uno puede vivir.

2014 fue el año en que por primera vez salí fuera de España, un viaje inolvidable en el que hasta los momentos menos buenos fueron grandes y dejaron esa cosita inexplicable clavada bien adentro que te hace sacar la sonrisila cada vez que los recuerdas.

2014 fue el año en el que por primera vez me perdí las fiestas de mi pueblo y comprendí aquella frase de que nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, perdí estar con mi gente y yo sin darme cuenta de hasta qué punto eso me podía matar. Habrá quien no lo entienda, pero los momentos que uno pasa esa semana son inenarrables.

2014 fue el año en el que de la noche a la mañana tuve que hacer las maletas e irme a vivir a otra ciudad, la cuarta en mi existencia, el año en el que de la noche a la mañana vi cambiar mi mundo de forma tan radical que apenas me di cuenta de lo que había pasado. Cuando lo hice, ya era demasiado tarde.

2014 fue el año en el que pasé dos meses deseando que no llegara el fin de semana porque ello conllevaba gritos, mal humor y fundirme en un estado tan bajo que me era imposible salir de allí, el año en el que entendí que uno nunca debería trabajar en algo que no le guste sino en algo que le fascine, solo así será capaz de ser productivo.

2014 fue el año en el que por primera vez me echaron de un trabajo y me llevaron a pensar que no servía para nada, el año en el que entendí cómo un duro momento puede marcar tu existencia para bien o para mal. Aunque ello me ha llevado a encontrar otro trabajo que me permite estudiar, ya que el gobierno no me da ninguna ayuda por creer que tengo mucho, cuando en realidad no tengo nada.

2014 fue el año en que empecé un Máster en sexología que, aunque me llenará de duros momentos 2015, sé que en un futuro solo me dará satisfacciones.

2014 fue el año en el que más eché de menos todo lo que tengo y, sobretodo, todo lo que he sido y soy, en el que me di cuenta de todo lo valioso que tengo y todo lo que merece la pena.

2014 es un año repleto de cosas que me guardo para mí, cosas que no lo definen como bueno o como malo pero que le dan pinceladas hacia un lado o hacia otro.

2014 ha sido, en definitiva, un año trampa, porque hay malos momentos que empañan todo lo bueno, mucho, muchísimo, que me hubiera llevado de él. Pero yo, como siempre, me quedaré con los buenos momentos, sobretodos con dos: esa despedida a los 4 años de carrera, que aunque parece un momento malo, yo lo recordaré con nostalgia, cariño y emoción; y ese viaje a Suiza que, desde la distancia, se ve lleno de momentazos que recordaremos siempre. Para el blog, ha sido un año con relatos, creo, de buena calidad, con esa nueva sección de música que tanto me llena, con más visitas por vuestra parte y con comentarios que me hacen querer seguir y no dejar esto nunca aunque tenga que buscar el tiempo debajo de las piedras.

Solo espero que 2015 sea un gran año, repleto de momentos inolvidables y que la nueva vida que se avecina en julio no me depare un cambio tan radical como el de este año. Bueno, me he hecho mayor a la fuerza, y eso también tiene sus cosas buenas.

En fin, os deseo un feliz 2015!

PD: Estaré encantado de saber cómo os ha ido a vosotros el año, ¿Bien? ¿Mal? ¿Qué habéis hecho? ¿Qué cosas os han pasado? ¿Qué esperáis para el 2015?

Ya verás – Funambulista y Andrés Suárez (Mi canción de la semana VII)

¡Hola a todos! Llevo toda la tarde tarareando esta canción y, después de dos semanas sin pasarme por aquí, me he visto casi obligado a hablaros de ella. Llevo estrés acumulado y la falta de tiempo me impide escribir más pero hoy necesitaba y me apetecía contar todas mis sensaciones con esta canción y descubrirosla si es que no la conocéis. Hoy os traigo a Funambulista y su tema Ya verás, aunque hablaré de la versión realizada a dúo con Andrés Suárez, que es la que yo escucho siempre y recomiendo.

Diego Cantero y su banda llegaron a mí gracias, precisamente, a ésta canción. Como sabéis, soy un gran seguidor del cantautor Andrés Suárez, que acompaña a Diego en un acústico de esta canción que va rulando por youtube. Ya verás me salió en los relacionados de youtube cuando escuchaba al gran Andrés y, por curiosidad, le di al click. Hay que ver la de buenos cantantes que estoy descubriendo gracias a Andrés y los relacionados de youtube, buena mezcla.

Ya verás habla de ese amor que se ha ido pero aún sigue en tu vida, sigue en tu cabeza, en tus pensamientos, sigue cerca de ti aunque tú no quieras tenerlo ahí. Habla de la lucha contigo mismo por olvidarlo y quererlo, ese choque de trenes que nunca se sabe muy bien cómo acabará. Y sobretodo, habla de esa sensación que se da al entender que aunque a ti te cueste tanto olvidar, a ese amor no le ha costado tanto. Esa sensación cargante, que ahoga…

La canción me enamoró desde el primer instante. Las primeras notas de piano te hacen cerrar los ojos y pensar en él o ella, en ese alguien que todos tenemos y al que siempre pensamos en estas ocasiones. Al instante, Diego empieza a cantar y su voz característica, la letra de la canción en sí, provoca, al menos lo provoca en mí, la sensación de estar jodido y fastidiado, enrabietado por lo que hubiera podido ser y no ha sido. Luego el preestribillo, que acaba con ese “y tú tan guapa…” con el que cerramos los ojos de nuevo e imaginamos su sonrisa y todo lo bueno que nos transmitía.

Y entonces el estribillo, aún acompañado solamente por ese piano que empequeñece el alma. La voz de Diego se sube y nos transporta a ese bar del que habla la letra de la canción, nos vemos a nosotros, en puntos opuestos de la escena, en puntos opuestos del alma, alegría y tristeza chocan, el olvido y el recuerdo, el cómo se pueden afrontar de dos maneras distintas una misma situación. Luego ya entra en escena el gran Andrés, que va subiendo más y más el tono y ritmo de la canción hasta que llega un estribillo a dúo en el que ya, definitivamente, solo te quedan ganas de gritar tan algo que no te escuches ni a ti mismo, de arrojar al mundo toda la mierda que has guardado, de desahogarte pero también de ahogarte por completo porque ves cómo al amor de tu vida no le importa una mierda el cómo estés, el cómo te sientas, que ha rehecho su vida sin pensar en ti.

Funambulista es un grupo que poco a poco se está haciendo conocido gracias a canciones como Quiero que vuelvas y Hecho con tus sueños, aunque a mi me llegan más algunos temas anteriores como Quédate, Sólo luz o Asuntos pendientes, canciones que, sin duda, os recomiendo ya que son totalmente mágicos y te llevan a cerrar los ojos, escuchar tranquilamente y dejarte llevar por la música y los sentimientos. He de decir, además, que son canciones que, al menos a mi modo de ver, mejoran muchísimo en directo. De hecho la mayoría de canciones que escucho son versiones acústicas que he ido encontrado por youtube. Creo que son temas a los que les va más el rollo íntimo y sin apenas arreglos del acústico. Yo lo disfruto más, y por ello estoy deseando tener la oportunidad de verlos en directo y comprobar las sensaciones que tengo desde casa.

En fin, os dejo aquí la versión de la que os he hablado de la canción, ese dueto entre Diego Cantero y Andrés Suárez que hace las mil delicias de gente como yo y, espero que a partir de ahora, de todos vosotros.

Espero que estéis pasando una estupenda semana y que siga así

Nos leemos!! :)


Funambulista es la banda liderada por el murciano Diego Cantero, uno de los jóvenes autores e intérpretes más reconocidos del país. Su trayectoria musical se inicia hace más de una década, cuando apenas superada la mayoría de edad comienza a recibir multitud de premios nacionales. Desde entonces ha publicado tres discos en solitario, hasta que en 2010 lanza su primer álbum bajo el nombre de Funambulista. Sus canciones han recibido más de cinco millones de visitas en Youtube y han alcanzado los primeros puestos en plataformas digitales y en las principales radios y televisiones musicales. Además, ha producido multitud de discos de otros grupos y compuesto canciones para importantes artistas y para televisión.

El pasado 21 de octubre vio la luz su nuevo disco “Quédate”, irrumpiendo en el nº11 de la lista oficial de ventas y manteniéndose en los primeros puestos en las semanas sucesivas a su publicación. Incluye grandes canciones como “Hecho con tus sueños 2014” (la canción de Suchard para estas navidades), “Quiero que vuelvas” (de la BSO de película ‘Perdona si te llamo amor’), “Quédate” (con Jorge Ruiz de Maldita Nerea), “Ya verás” (con Andrés Suárez) o “Tuvimos suerte” (sintonía de la serie ‘Familia’ de Telecinco)


Letra

No debí saber quién eras / no debí contar mis penas / Noviembre es siempre triste /y tú viniste proponiendo guerras.
Qué cosas se te ocurren / tú siempre tan concreta / y si volvemos a empezar, ¿qué tal? /Yo sin saber dónde mirar, … / y tú tan guapa.

Ya verás como me olvidas / y te encuentro en cualquier bar pegando saltos de alegría / y me dices que lo nuestro no era lo que merecías / seré cosas que se cuentan / vueltas de la vida.

Que yo te vi primero / sobraba lo demás / y cuando menos debo te vuelves a cruzar / se cae el mundo al suelo / que tengo lo que tengo, debo lo que debo y quiero lo que quiero / Como si no hubiera pasado el tiempo y fuera ayer / voy a acercarme lento esta vez / yo ya sabiendo que te irás, … / y tú tan guapa.

Ya verás como me olvidas / y te encuentro en cualquier bar pegando saltos de alegría / y me dices que lo nuestro no era lo que merecías / seré cosas que se cuentan / vueltas de la vida.