Nieblas

¿No está la vida hecha de estúpidos?

¿Acaso no son ellos los que le dan sentido?

Personas que tropiezan una y mil veces con la misma piedra. Piedras con nombre y apellidos que se ríen al verles caer.

Al vernos caer.

Piedras que nos atraen a sus jaulas de hierro y cristal, de hierro invisible, de cristal infinito, que nos manejan con hilos imposibles de cortar, malditas…

¿No está la vida hecha de valientes?

Cementerios tatuados con nombres de quienes un día pensaron que merecía la pena luchar. Y tal vez cayeron derrotados, tal vez murieron aplastados por carcajadas de quien no tenia corazón, de ombligos demasiado grandes para este mundo, de mentes tan retorcidas que quizá, solo quizá, no se daban cuenta del crimen que estaban cometiendo.

O eso espero.

Creo, con toda mi alma.

Que la piedra fuese simplemente un ser inerte.

Que tras los hilos no hubiera nadie.

Que la jaula solo estuviera en mi cabeza.

Porque me resigno a pensar que jugaron con las cartas marcadas.

Y que solo fuésemos un mar de marionetas.

Tú, yo, bailando al son de ella, él… Pronombres a los que solo hay que ponerle nombre.

Creíamos que bailábamos siempre a nuestro ritmo. Pero no, no…

Estúpidos…

Quién sabe. Creo que nunca querré saberlo, si estuvimos libres o encarcelados, si fuimos lo que quisimos o lo que quisieron que fuésemos.

Si detrás de todo estaba ella, él.

Si detrás de todo había nadie.

Solo nieblas en mi cabeza.

Tal vez ya nunca

Nos perdimos sin querer,

en olvidos, en no reconocernos, en dejar de querernos,

en silencios,

en muros de cristal que nos dejaban mirar sin poder tocarnos,

irrompibles, largos, eternos,

inalcanzables.

Creímos, en piedras que nos salvarían, en escaleras que nos llevarían a la luna,

quedarnos allí para siempre,

obviando un mundo que ya no giraba a nuestro ritmo,

demasiado lento cuando queríamos ir rápido,

demasiado rápido cuando queríamos ir lento.

Imposible…

Qué será de nosotros cuando crucemos aceras para evitarnos…

Qué sucederá cuando nos miremos desde la distancia y agachemos la mirada…

Qué pasará cuando cerremos los ojos para que no caiga esa lágrima que relate lo sucedido…

Porque será, sucederá, pasará.

Tan inevitable, tan cierto, tan nosotros, tan nuestra forma de ser.

Tan tú, tan yo.

Vaya mierda el juego de quererse y olvidarse,

el juego de quererse y no hablarse,

nuestro eterno baile, ese en el que danzamos sin saber cuándo sonarán las 12,

cuándo perderás el zapato para que todo vuelva a empezar.

Tal vez, ya nunca.

Tal vez ya nunca se pare el tiempo y hagamos como si nada hubiese sucedido.

Tal vez ya nunca el que late se calme ante ti.

Y hable, en vez de huir.

Tal vez ya nunca.

Tal vez ya nunca dejemos de bailar.

Carta a ninguna parte

Te escribí una carta.

Le pedí a tu mejor amiga que te la entregara pero la llevó al mar antes de que pudieras leerla. Fue retirada a aguas desconocidas y cubiertas de hielo.

Me arranqué el corazón mientras aún estaba latiendo. Pero estaba rojo y brillante y te juro que el sudor envolvería tus brazos si colapsaras y sostuvieras mi corazón.

Te juro que soy un buen hombre. Entonces…¿Por qué no correspondes mi amor?

Entonces… ¿Por qué no correspondes mi amor?

En lugar de torcer palabras… tú solo te sentaste ahí en silencio en hogares incinerados por el viento suspirando rayos de un atardecer y todo lo que podía oír era el sonido del panal de avispas. Mi cabeza hizo un hogar para los zumbidos de los insectos.

Pero mis manos tiemblan y se estremecen cuando se mencionan razones conformistas de que solo seremos amigos.

Te juro que soy un buen hombre.

Entonces…¿Por qué no correspondes mi amor?

Entonces…¿Por qué no correspondes mi amor?

Suena la alarma, no se cuál es la real no recuerdo haber cerrado los ojos solo deseo encender la luz y que sigas aquí dormida.

Juanpe

Hola! Hoy os traigo una colaboración. Después de escribir Sangre, un amigo me contestó el relato con otro que aquí os dejo. Me encanta servir de inspiración y que colaboréis con vuestras cosillas en el blog, así que ya sabéis, está abierto para todos.

En fin, aquí os dejo el relato. Buena semana!! :)

Echo – Jason Walker (Mi canción de la semana X)

¡Hola a todos! Si os digo la verdad, hoy no pensaba escribir sobre ninguna canción. No tenía ninguna pensada y las ganas de escribir tampoco eran muchas, pero estas cosas suelen pasar, ves algo que te emociona y necesitas hablar de ello. Yo hace mucho que conozco esta canción pero no ha sido hasta hoy cuando la he visto en los relacionados de youtube y he sentido la necesidad de hablaros de ella, sin escucharla siquiera. Vaya poder el de la música, que atrae incluso sin entrar en tus oídos :) Bueno, a lo que iba, hoy os traigo esta maravilla de canción de Jason Walker, hoy os traigo Echo.

Conocí a Jason Walker gracias a una amiga que me pasó justo esta canción. Esta amiga me tiene que pasar diez canciones para que me guste una, pero he de reconocer que cuando acierta en su recomendación lo hace de lleno. Y es que Echo me llegó al instante bien adentro, desde su piano inicial hasta el final, desde cada palabra hasta cada uno de los silencios en los que el cantante nos da una pequeña tregua, a veces tan necesarias en una canción…

Echo habla de esos momentos en que necesitas gritar todo lo que sientes, que haya alguien a tu lado con quien sincerarte, liberarte por completo y arrojar toda la mierda que llevas dentro, desprenderte de ella, quitarte todo el peso que llevas arrastrando desde hace tiempo pero… no hay nadie… no hay nadie que ponga el hombro para que puedas llorar sobre él, no hay nadie que te sostenga para no perderte en el vacío, no hay nadie que te entienda y te dé ese consejo que tanto necesitas, o simplemente que te acompañe. No, nadie, solo un muro contra el que rebotan tus palabras, solo ese eco, como bien dice la canción, solo te contesta tu propio eco porque no hay nadie.

Y todo eso lo transmite la canción desde las primeras notas de piano, solitarias, que parecen estar tocando sobre ti, te tocan a ti. La voz entra plana, tranquila pero pronto empieza a crecer hablando de ese abismo al que te enfrentas cuando no tienes a nadie a tu lado, cuando te sientes solo sin querer estarlo. Luego vuelve el piano, que nos lleva a esa tregua de la que os hablaba antes, tan necesaria, tan sedante en esta ocasión.

Entonces entran batería y guitarra con más fuerza para ir preparándonos, Jason sigue tranquilo hasta el estribillo, que va creciendo, un estribillo en el que tú ya has cerrado los ojos y te imaginas en el abismo, solo, el viento corre fuerte a tu lado, lo oyes, entra por tus oídos y te empuja a lanzarte.

Y entonces la canción rompe del todo, y gritas con los ojos cerrados, tanto que no te oyes ni a ti mismo, arrojas al vacío todo lo que nadie quiere escuchar, todo el peso que cargas en tu espalda, te dejas la voz en cada palabra y piensas que apenas te queda aire para respirar.

Una tregua… Un descanso… Un respiro… Ese piano que te calma y da fuerza…

Y de pronto otro grito, porque aún no estás vacío, porque sigues arrastrando, porque quieres destrozar ese muro contra el que chocan todas tus lamentaciones, y que alguien te conteste, que alguien te dé un abrazo, que alguien te apoye por una vez y recoja esa lágrima que dejas caer.

Y silencio… Y piano… ¿Hola? ¿Hay alguien? Quizá aún no, pero tú ya eres libre.

En fin. Creo que es imposible no emocionarse con esta canción, o por lo menos sentirse identificado con ella, porque todos en algún instante hemos pasado por ese momento, ese sentirse solo, ese no tener a nadie, aunque al instante siguiente alguien nos haya abierto los brazos.

He de decir que tardé bastante en buscar más cosas de Jason Walker, no sé por qué. Quizá me parecía imposible que superara una canción así y, por tanto, no tenía interés. Pero bueno, lo acabé haciendo y me encontré, por supuesto, sorpresas positivas. Y es que, por ejemplo, no puedo dejar de recomendaros la canción Down, de la que me he sentido tentado de hablaros (quizá lo haga en otra ocasión), además de Cry, canción que también deberíais estar escuchando ya mismo ;). Os diría más pero no las tengo suficientemente escuchadas como para dejarlas aquí.

Así que bien, eso es todo. Entramos ya en recta final de semana, lo mejor y lo peor, y solo os deseo que la aprovechéis al máximo y también que descanséis, que a veces también viene bien, y si el descanso viene acompañado de música siempre será mejor :)

Nos leemos!!!


Lamentablemente no he encontrado información sobre Jason :( Si alguien, me pudiese referenciar alguna web o algún dato sobre él se lo agradecería eternamente.


Letra

Hello, hello/ anybody out there? / cause I don’t hear a sound / alone, alone/
I don’t really know where the world is but I miss it now

I’m out on the edge and I’m screaming my namelike a fool at the top of my lungs /
sometimes when I close my eyes I pretend I’m alright but it’s never enough / cause my echo, echo / is the only voice coming back / my shadow, shadow / is the only friend that I have

Listen, listen / I would take a whisper if that’s all you have to give
but it isn’t, isn’t / you could come and save me / try to chase it crazy right out of my head

I’m out on the edge and I’m screaming my namelike a fool at the top of my lungs /
sometimes when I close my eyes I pretend I’m alright but it’s never enough / cause my echo, echo / is the only voice coming back / my shadow, shadow / is the only friend that I have

I don’t wanna be down and / I just wanna feel alive and / get to see your face again I don’t wanna be down and / I just wanna feel alive and / get to see your face again Once again / Just my echo, my shadow / youre my only friend

I’m out on the edge and I’m screaming my namelike a fool at the top of my lungs /
sometimes when I close my eyes I pretend I’m alright but it’s never enough / cause my echo, echo / is the only voice coming back / my shadow, shadow /

Hello, hello / anybody out there?

Traducción 

Hola, hola, ¿hay alguien ahí? / Porque no escucho nada / Solo, solo /No sé dónde está el mundo ahora mismo, pero lo echo de menos.

Estoy en el borde y grito mi nombre como un tonto con todas mis fuerzas / A veces, cuando cierro los ojos, finjo estar bien, pero nunca es suficiente / Porque mi eco, eco / es la única voz que me contesta / mi sombra, sombra / es la única amiga que tengo.

Escucha, escucha / Tomaría un suspiro si eso fuera todo lo que tuvieras que dar / Pero no lo es, no lo es / Tú vendrías y me salvarías, me perseguirías locamente, fuera de mi cabeza.

Estoy en el borde y grito mi nombre como un tonto con todas mis fuerzas / A veces, cuando cierro los ojos, finjo estar bien, pero nunca es suficiente / Porque mi eco, eco / es la única voz que me contesta / mi sombra, sombra / es la única amiga que tengo.

No quiero estar en el suelo / solo quiero quiero sentirme vivo / y ver tu rostro otra vez / No quiero estar en el suelo / solo quiero quiero sentirme vivo / y ver tu rostro otra vez / Una vez más / Solo mi eco, mi sombra / eres mi única amiga.

Estoy en el borde y grito mi nombre como un tonto con todas mis fuerzas / A veces, cuando cierro los ojos, finjo estar bien, pero nunca es suficiente / Porque mi eco, eco / es la única voz que me contesta / mi sombra, sombra.

Hola, hola / ¿hay alguien ahí?

Sangre

Estamos hechos de cicatrices. Heridas de guerra que marcan nuestro cuerpo aun sin dejar rastro visible.

No se ven pero se sienten.

Son como fantasmas, escuchas sus cadenas arrastrándose, lamentándose, y a pesar de que miras a todas partes, no sabes si acechan o escapan, si ganan o pierden.

Rotos. Por dentro, hechos de pedazos que alguien desmontó o dejó de construir, alcanzados por balas que ni siquiera vimos venir, por flechas tan rápidas que eran inesquivables.

O sí. O tal vez no… Ya no sé si todo es evitable, si las huellas que dejamos al caminar se pueden borrar, incluso no dejarlas marcadas.

Porque lo que es imposible es dejar de caminar.

Y sufrir las asperezas del tiempo.

Que pasa por nosotros endiablado, maldito, no nos deja apenas respirar, tomar aliento.

Y las marcas, que duelen como si hubiesen sido hechas con fuego al rojo vivo.

Con una vida que dejamos atrás, perdida, sin saber cuándo ni dónde.

Estamos hechos de cicatrices.

De piel arrancada a tiras por monstruos que, aun sin querer, nos la arrancaron jugando con nosotros, tal vez salvándonos la vida.

Pero arrebatándonosla, todo a la vez.

E intento levantarme.

Y me duele.

Y desfallezco.

Y caigo.

Demasiado en tan poco tiempo. Demasiado olvidable, demasiados moratones, demasiadas guerras en las que portaba armas que no sabía utilizar.

Y el disparo, que me hace volver al suelo cuando ya me había levantado.

Cuando ya me quedaba poca sangre por perder

Aunque nunca lo sepas

Hoy venía a decir nada.

Y en verdad lo diré todo.

Que entre recuerdo y recuerdo te cuelas y quedas, te callo y te olvido, resistes, te aferras al tiempo, o al viento, o a mí, y yo en parte te quiero dejar ir y en parte no, y ya no se con qué opción quedarme.

Contigo, tal vez.

Contigo y sin ti.

Porque te quiero sin mí, mejor para ti.

Hoy venía a decir nada  y todo a la vez.

Que sigo conservando tu teléfono por si algún día me atrevo a decir lo siento.

Dos palabras que cuestan tanto, que significan tanto…

Lo tengo ahí, esperando, esperando a que deje de ser un cobarde y me grite a mi mismo, que lo hice mal, que debería haber sido de otra manera, que caminé sobre errores que hacían camino, que todas las salidas me llevaban hacia a ti y aún así me equivoqué.

Cuento cada número, y mientras tanto observo tu foto, tu piel blanca, que mira a un vacío en el que un día estuvimos los dos. Miro esa barra que parpadea en donde un día hubo palabras, más que palabras, simplemente tú y yo, aferrándonos a la vida, a futuros que creíamos posibles, y a imposibles también, porque son ellos los que hacen que estar aquí merezca la pena.

Pero me callo.

Y me alejo de ti.

Aún más si cabe, si estamos ya a kilómetros, cien o cuatrocientos, que más da.

Hoy venía a decir nada.

Y todo a la vez.

Que lo siento, sin más.

Aun sabiendo que no me leerás, aun sabiendo que nunca sabrás que lo siento, aun sabiendo que me seguirás creyendo un imbécil.

Y lo soy.

Y lo fui.

Tecleo ese mensaje que me deja en vilo.

Y paro en ese último paso. El que lo cambia todo.

Pero no envío. Y borro. Y apago el móvil. Y lo lanzo a diez metros de mí. Con fuerza. Lo desmonto, quizá no vuelva a funcionar. Me da igual, no me importa.

Solo sé que hoy tampoco te lo he dicho.

Y que probablemente tú nunca lo sepas.

Simplemente tú

Silencio.

Tal vez ecos de tu risa chocando contra las paredes.

Pero lejanos.

Silencio al fin y al cabo.

Cierro los ojos por no ver la habitación vacía. Vacía de ti, de tu mirada, de tu sonrisa, de tus roces, de tus susurros, de tu aliento recorriendo cada centímetro de mi piel, y yo a la tuya, buscando esas imperfecciones que tanto me gustaban.

Me faltas.

Busco en las arrugas de las sábanas el rastro que dejaste la noche que te marchaste, busco tu olor como si, al tener los ojos cerrados, pudiese traerte de vuelta conmigo y revivir ese momento en el que, tendidos sobre la cama, abrazados completamente desnudos, compartimos aliento y mirada, hablamos en silencio y nos contamos la vida.

Te busco.

Te busco y no consigo encontrarte.

Porque aún no soy consciente de que ya no estás, que no volverás, que escribo estás letras para nadie , que no las leerás, que ya no sé si exististe  o si te imaginé, si las arrugas de mis sábanas son fruto de mi frustración y locura, si al abrir los ojos no seré capaz ni de reconocerme a mí mismo.

Silencio.

Tal vez ecos de tu risa chocando contra las paredes.

O mi lamento que se pierde, qué se yo…

Quizá tú, simplemente tú,