Respuestas

Dicen que cuando crees conocer todas las respuestas, el universo te cambia todas las preguntas.

Maldito universo.

Maldito y maravilloso universo.

Que me lía y me dispersa, que me ciega y me perturba, que me da la vida, todo a la vez.

Nunca he conocido todas las respuestas, ni siquiera he llegado a acercarme. Sin embargo, la bola va a un ritmo tan vertiginoso que me mareo, y ya solo me queda cerrar los ojos.

Cerrarlos y, tal vez, lanzarme al vacío.

Sin saber si alguien salta conmigo.

Sin saber de cuántos metros es la caída.

Sin saber si hay un colchón al final.

Sin saber lo que me depara el universo.

Vida o muerte. Suerte o desgracia. Luz u oscuridad.

Qué vida esta… Vida que juega con nosotros a un juego que parece no tener fin, vida que hace malabares y nos pone a prueba, obstáculos quizá imposibles de superar.

Nadie dijo que esto iba a ser fácil.

Pero a este juego solo ganan los valientes.

Solo los valientes miran cara a cara al universo y se atreven a contestar sus preguntas, a crear su propio camino, a recorrerlo, a lanzarse a vacíos inexplorados, a vacíos donde nadie sabe qué se puede encontrar.

Y me lanzo.

Y cierro los ojos.

No quiero mirar.

Quién sabe lo que me espera al final…

Me acerco al suelo, queda poco ya…

¿Muerte o libertad?

Esta vez creo conocer la respuesta.

Siempre

Entre esos miles de puntos que dan forma a la ciudad.

Entre esas miles de gotas que salpican de luz cada calle, cada rincón, insignificantes en la distancia.

Entre ellas, ahí estás tú.

Feliz. Te veo, aun sin verte. Sonríes por la vida, por lo bien que han ido las cosas, por la suerte que has tenido.

Olvidada ya de ti, de mí, de nosotros en plural. Olvidada de todo lo que conocimos.

Nunca nos olvidaremos, decíamos, pero ya no sabemos ni quienes somos, puntos de luz en la distancia, simple imaginación de si estás bien o si estás mal. Lo primero, seguro, lo sabes, lo sé.

Y me alejo, y me voy, y el día empieza, y los puntos de luz se difuminan en amaneceres cuya visita es inapropiada, nos rompen.

Volveré, esta noche, a la hora de siempre. Te aviso por si quieres estar. Feliz, como siempre, sin pensar en mí, aun pensando yo en ti.

Porque yo…

Yo siempre estaré ahí.

Puedo

Suspiro.

Cierro los ojos.

Suspiro.

Agacho la cabeza.

Y al volver la vista atrás…

Veo los flashes de recuerdos mejores, instantes enmarcados en gloria que barrieron todo lo que encontraron a su paso, que sacaron espada y escudo ante monstruos y gigantes, batallas que quedarán para la historia, esa en la que David gana a Goliat y se levanta sobre mil hombres que yacen malheridos, derrotados, caídos porque pensaron que podrían conseguir la victoria.

Nadie dijo que podría hacerlo.

En ese momento todos creyeron que moriría intentándolo.

Incluso yo mismo.

Pero no, caí, me levanté, vencí, luché contra todo lo que salió a mi paso y me impuse con mil cicatrices que quedarán como recuerdo de lo duros que a veces son los caminos, largos, sinuosos, oscuros, a veces sin salida, a veces solo abismos que solo acaban en precipicios.

Que se pueden saltar.

Minutos que parecen eternidades, meses que parecen infinitos y que hacen pasar el reloj lento, lento, lento… tan lento que la agonía se hace larga e incluso no acaba. Pero si…

Y sonrío. Y miro al vacío. Pensando en los cadáveres de mí mismo que dejo atrás, cadáveres de todos aquellos “yos” que no creyeron en mí. Mi mayor rival, mi mayor victoria.

Y ahora…

Una nueva batalla, un nuevo gigante que se levanta en esa montaña que se alza ante mí inmensa e impenetrable. Imposible creo, maldita sea, me repito. No puede ser…

No puede ser que vuelva a utilizar la palabra imposible.

Porque puedo, porque me esperan espada y escudo, se aferran a mis manos, rugen, gritan, y lo hago con ellos, y lanzo al cielo la más dura de mis condenas a todo aquello que me quiere apartar del camino, a todo aquel que me frustra mis objetivos, a todo lo que me ruge intentándome asustar.

Pero ya no… ya no…

Porque sé que puedo, sé que quiero, sé que tengo todo en mi mano para alcanzar hasta la cima más alta.

Seré quien yo quiera que sea.

Y nadie me conseguirá vencer, nadie conseguirá herirme tanto como para que deje de respirar, como para que no me levante y siga mi camino, aunque esté malherido, aunque llegue al final envuelto en locura, aunque al final ya ni siquiera sepa quien soy yo.

Pero sabré por qué llegué allí.

Y cantaré, y brindaré, y espantaré todos los males hasta apartarlos del pasado, y desaparecerán, y no habrán existido, y ya no serán más que nada. Y la nada ni siquiera duele. Porque la nada, nada es.

Suspiro.

Cierro los ojos.

Suspiro.

Agacho la cabeza.

Y al mirar hacia adelante, solo puedo pensar en la lista de sueños que aún me queda por cumplir.

Nieblas

¿No está la vida hecha de estúpidos?

¿Acaso no son ellos los que le dan sentido?

Personas que tropiezan una y mil veces con la misma piedra. Piedras con nombre y apellidos que se ríen al verles caer.

Al vernos caer.

Piedras que nos atraen a sus jaulas de hierro y cristal, de hierro invisible, de cristal infinito, que nos manejan con hilos imposibles de cortar, malditas…

¿No está la vida hecha de valientes?

Cementerios tatuados con nombres de quienes un día pensaron que merecía la pena luchar. Y tal vez cayeron derrotados, tal vez murieron aplastados por carcajadas de quien no tenia corazón, de ombligos demasiado grandes para este mundo, de mentes tan retorcidas que quizá, solo quizá, no se daban cuenta del crimen que estaban cometiendo.

O eso espero.

Creo, con toda mi alma.

Que la piedra fuese simplemente un ser inerte.

Que tras los hilos no hubiera nadie.

Que la jaula solo estuviera en mi cabeza.

Porque me resigno a pensar que jugaron con las cartas marcadas.

Y que solo fuésemos un mar de marionetas.

Tú, yo, bailando al son de ella, él… Pronombres a los que solo hay que ponerle nombre.

Creíamos que bailábamos siempre a nuestro ritmo. Pero no, no…

Estúpidos…

Quién sabe. Creo que nunca querré saberlo, si estuvimos libres o encarcelados, si fuimos lo que quisimos o lo que quisieron que fuésemos.

Si detrás de todo estaba ella, él.

Si detrás de todo había nadie.

Solo nieblas en mi cabeza.

Tal vez ya nunca

Nos perdimos sin querer,

en olvidos, en no reconocernos, en dejar de querernos,

en silencios,

en muros de cristal que nos dejaban mirar sin poder tocarnos,

irrompibles, largos, eternos,

inalcanzables.

Creímos, en piedras que nos salvarían, en escaleras que nos llevarían a la luna,

quedarnos allí para siempre,

obviando un mundo que ya no giraba a nuestro ritmo,

demasiado lento cuando queríamos ir rápido,

demasiado rápido cuando queríamos ir lento.

Imposible…

Qué será de nosotros cuando crucemos aceras para evitarnos…

Qué sucederá cuando nos miremos desde la distancia y agachemos la mirada…

Qué pasará cuando cerremos los ojos para que no caiga esa lágrima que relate lo sucedido…

Porque será, sucederá, pasará.

Tan inevitable, tan cierto, tan nosotros, tan nuestra forma de ser.

Tan tú, tan yo.

Vaya mierda el juego de quererse y olvidarse,

el juego de quererse y no hablarse,

nuestro eterno baile, ese en el que danzamos sin saber cuándo sonarán las 12,

cuándo perderás el zapato para que todo vuelva a empezar.

Tal vez, ya nunca.

Tal vez ya nunca se pare el tiempo y hagamos como si nada hubiese sucedido.

Tal vez ya nunca el que late se calme ante ti.

Y hable, en vez de huir.

Tal vez ya nunca.

Tal vez ya nunca dejemos de bailar.

Carta a ninguna parte

Te escribí una carta.

Le pedí a tu mejor amiga que te la entregara pero la llevó al mar antes de que pudieras leerla. Fue retirada a aguas desconocidas y cubiertas de hielo.

Me arranqué el corazón mientras aún estaba latiendo. Pero estaba rojo y brillante y te juro que el sudor envolvería tus brazos si colapsaras y sostuvieras mi corazón.

Te juro que soy un buen hombre. Entonces…¿Por qué no correspondes mi amor?

Entonces… ¿Por qué no correspondes mi amor?

En lugar de torcer palabras… tú solo te sentaste ahí en silencio en hogares incinerados por el viento suspirando rayos de un atardecer y todo lo que podía oír era el sonido del panal de avispas. Mi cabeza hizo un hogar para los zumbidos de los insectos.

Pero mis manos tiemblan y se estremecen cuando se mencionan razones conformistas de que solo seremos amigos.

Te juro que soy un buen hombre.

Entonces…¿Por qué no correspondes mi amor?

Entonces…¿Por qué no correspondes mi amor?

Suena la alarma, no se cuál es la real no recuerdo haber cerrado los ojos solo deseo encender la luz y que sigas aquí dormida.

Juanpe

Hola! Hoy os traigo una colaboración. Después de escribir Sangre, un amigo me contestó el relato con otro que aquí os dejo. Me encanta servir de inspiración y que colaboréis con vuestras cosillas en el blog, así que ya sabéis, está abierto para todos.

En fin, aquí os dejo el relato. Buena semana!! :)

Echo – Jason Walker (Mi canción de la semana X)

¡Hola a todos! Si os digo la verdad, hoy no pensaba escribir sobre ninguna canción. No tenía ninguna pensada y las ganas de escribir tampoco eran muchas, pero estas cosas suelen pasar, ves algo que te emociona y necesitas hablar de ello. Yo hace mucho que conozco esta canción pero no ha sido hasta hoy cuando la he visto en los relacionados de youtube y he sentido la necesidad de hablaros de ella, sin escucharla siquiera. Vaya poder el de la música, que atrae incluso sin entrar en tus oídos :) Bueno, a lo que iba, hoy os traigo esta maravilla de canción de Jason Walker, hoy os traigo Echo.

Conocí a Jason Walker gracias a una amiga que me pasó justo esta canción. Esta amiga me tiene que pasar diez canciones para que me guste una, pero he de reconocer que cuando acierta en su recomendación lo hace de lleno. Y es que Echo me llegó al instante bien adentro, desde su piano inicial hasta el final, desde cada palabra hasta cada uno de los silencios en los que el cantante nos da una pequeña tregua, a veces tan necesarias en una canción…

Echo habla de esos momentos en que necesitas gritar todo lo que sientes, que haya alguien a tu lado con quien sincerarte, liberarte por completo y arrojar toda la mierda que llevas dentro, desprenderte de ella, quitarte todo el peso que llevas arrastrando desde hace tiempo pero… no hay nadie… no hay nadie que ponga el hombro para que puedas llorar sobre él, no hay nadie que te sostenga para no perderte en el vacío, no hay nadie que te entienda y te dé ese consejo que tanto necesitas, o simplemente que te acompañe. No, nadie, solo un muro contra el que rebotan tus palabras, solo ese eco, como bien dice la canción, solo te contesta tu propio eco porque no hay nadie.

Y todo eso lo transmite la canción desde las primeras notas de piano, solitarias, que parecen estar tocando sobre ti, te tocan a ti. La voz entra plana, tranquila pero pronto empieza a crecer hablando de ese abismo al que te enfrentas cuando no tienes a nadie a tu lado, cuando te sientes solo sin querer estarlo. Luego vuelve el piano, que nos lleva a esa tregua de la que os hablaba antes, tan necesaria, tan sedante en esta ocasión.

Entonces entran batería y guitarra con más fuerza para ir preparándonos, Jason sigue tranquilo hasta el estribillo, que va creciendo, un estribillo en el que tú ya has cerrado los ojos y te imaginas en el abismo, solo, el viento corre fuerte a tu lado, lo oyes, entra por tus oídos y te empuja a lanzarte.

Y entonces la canción rompe del todo, y gritas con los ojos cerrados, tanto que no te oyes ni a ti mismo, arrojas al vacío todo lo que nadie quiere escuchar, todo el peso que cargas en tu espalda, te dejas la voz en cada palabra y piensas que apenas te queda aire para respirar.

Una tregua… Un descanso… Un respiro… Ese piano que te calma y da fuerza…

Y de pronto otro grito, porque aún no estás vacío, porque sigues arrastrando, porque quieres destrozar ese muro contra el que chocan todas tus lamentaciones, y que alguien te conteste, que alguien te dé un abrazo, que alguien te apoye por una vez y recoja esa lágrima que dejas caer.

Y silencio… Y piano… ¿Hola? ¿Hay alguien? Quizá aún no, pero tú ya eres libre.

En fin. Creo que es imposible no emocionarse con esta canción, o por lo menos sentirse identificado con ella, porque todos en algún instante hemos pasado por ese momento, ese sentirse solo, ese no tener a nadie, aunque al instante siguiente alguien nos haya abierto los brazos.

He de decir que tardé bastante en buscar más cosas de Jason Walker, no sé por qué. Quizá me parecía imposible que superara una canción así y, por tanto, no tenía interés. Pero bueno, lo acabé haciendo y me encontré, por supuesto, sorpresas positivas. Y es que, por ejemplo, no puedo dejar de recomendaros la canción Down, de la que me he sentido tentado de hablaros (quizá lo haga en otra ocasión), además de Cry, canción que también deberíais estar escuchando ya mismo ;). Os diría más pero no las tengo suficientemente escuchadas como para dejarlas aquí.

Así que bien, eso es todo. Entramos ya en recta final de semana, lo mejor y lo peor, y solo os deseo que la aprovechéis al máximo y también que descanséis, que a veces también viene bien, y si el descanso viene acompañado de música siempre será mejor :)

Nos leemos!!!


Lamentablemente no he encontrado información sobre Jason :( Si alguien, me pudiese referenciar alguna web o algún dato sobre él se lo agradecería eternamente.


Letra

Hello, hello/ anybody out there? / cause I don’t hear a sound / alone, alone/
I don’t really know where the world is but I miss it now

I’m out on the edge and I’m screaming my namelike a fool at the top of my lungs /
sometimes when I close my eyes I pretend I’m alright but it’s never enough / cause my echo, echo / is the only voice coming back / my shadow, shadow / is the only friend that I have

Listen, listen / I would take a whisper if that’s all you have to give
but it isn’t, isn’t / you could come and save me / try to chase it crazy right out of my head

I’m out on the edge and I’m screaming my namelike a fool at the top of my lungs /
sometimes when I close my eyes I pretend I’m alright but it’s never enough / cause my echo, echo / is the only voice coming back / my shadow, shadow / is the only friend that I have

I don’t wanna be down and / I just wanna feel alive and / get to see your face again I don’t wanna be down and / I just wanna feel alive and / get to see your face again Once again / Just my echo, my shadow / youre my only friend

I’m out on the edge and I’m screaming my namelike a fool at the top of my lungs /
sometimes when I close my eyes I pretend I’m alright but it’s never enough / cause my echo, echo / is the only voice coming back / my shadow, shadow /

Hello, hello / anybody out there?

Traducción 

Hola, hola, ¿hay alguien ahí? / Porque no escucho nada / Solo, solo /No sé dónde está el mundo ahora mismo, pero lo echo de menos.

Estoy en el borde y grito mi nombre como un tonto con todas mis fuerzas / A veces, cuando cierro los ojos, finjo estar bien, pero nunca es suficiente / Porque mi eco, eco / es la única voz que me contesta / mi sombra, sombra / es la única amiga que tengo.

Escucha, escucha / Tomaría un suspiro si eso fuera todo lo que tuvieras que dar / Pero no lo es, no lo es / Tú vendrías y me salvarías, me perseguirías locamente, fuera de mi cabeza.

Estoy en el borde y grito mi nombre como un tonto con todas mis fuerzas / A veces, cuando cierro los ojos, finjo estar bien, pero nunca es suficiente / Porque mi eco, eco / es la única voz que me contesta / mi sombra, sombra / es la única amiga que tengo.

No quiero estar en el suelo / solo quiero quiero sentirme vivo / y ver tu rostro otra vez / No quiero estar en el suelo / solo quiero quiero sentirme vivo / y ver tu rostro otra vez / Una vez más / Solo mi eco, mi sombra / eres mi única amiga.

Estoy en el borde y grito mi nombre como un tonto con todas mis fuerzas / A veces, cuando cierro los ojos, finjo estar bien, pero nunca es suficiente / Porque mi eco, eco / es la única voz que me contesta / mi sombra, sombra.

Hola, hola / ¿hay alguien ahí?