El cambio

No es nada fácil el cambio.

Cerrar los ojos y al instante siguiente mirar territorio desconocido, temblar, ponerse en blanco y sudar más lágrima que sudor. Que pasen por delante todos los errores y miserias, las caídas y las piedras que la vida te ha puesto por delante, los demonios que rondan gritando que no vas a poder, que otra vez caerás, que te faltará el aliento para esta última carrera, que llegarás agotado a la meta, que no la cruzarás.

Falta el aire y todos los demonios parecen comenzar a cantar victoria.

Cierro los ojos de nuevo porque, al fin y al cabo, la vida se determina según uno mismo la mira.

Y los abro, y grito a los demonios que no podrán, que no me harán caer, que me queda tanto aliento como para hacerlos temblar, que los principios son duros pero lo que importa es el final, que las miserias solo han sido obstáculos para llegar hasta este último asalto, que ha llegado a su fin, que ya nada importa.

No es nada fácil el cambio, lo que sí está en nuestras manos es hacer que dure lo menos posible, hacer que no sea tan terrible, ser camaleones en este mundo lleno de gigantes, ser humanos capaces de volar.

 

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Mis canciones del año 2018

¡Hola a todos/as! Madre mía, vamos a entrar ya en 2019. Parece que fue hace nada cuando pisábamos 2018 con todas esas ilusiones y esperanzas a cuestas que se llevan cuando entramos en un año nuevo.

Lo cierto es que, si miro hacia atrás parece que no he andado mucho en mi particular camino, pero a veces hay que ponerse la gafas de ver de cerca para darse cuenta de que, no es necesario alcanzar grandes cosas para caminar, que se puede caminar lento pero, aun así, seguir caminando.

Empezaba el año con la vista puesta en las oposiciones a educación primaria que podían darme ese trabajo que tanto ansío desde hace años, prueba que no me dio una plaza pero de la que extraigo excelentes conclusiones y resultados personales.

También lo empezaba con la esperanza de conseguir publicar alguna de mis novelas y ahí siguen, en el cajón de las cosas para hacer. He conseguido el sí de dos editoriales pero sus propuestas no me llegan a convencer, así que he preferido no hacer las cosas a hacerlas de mala manera. Seguiremos luchando.

Tuve, junto a un amigo, mi propio programa de radio, un sueño que tenía desde pequeño, un bonito proyecto en el que aprendí mucho y en el que conocí a gente realmente fantástica. Un gusanillo que se ha quedado ahí y que espero poder volver a despertar algún día.

A pesar de las oposiciones, ha sido un muy buen año en cuanto a la escritura, sobre todo musical. He creado canciones que me encantan y que me animan a querer seguir aprendiendo guitarra, a seguir creando. Canciones que he empezado a subir a mi canal de Youtube y espero seguir subiendo.

Y por último, no me puedo olvidar mi viaje a Viena, porque sí, porque viajar es muy importante para mí, ya sea a 300 o a 3000km, porque me encanta descubrir mundos nuevos y otras culturas, descubrir esos lugares que han formado parte de la historia y otros tantos que para muchos son historia, porque me hace crecer y ser mejor persona, porque son experiencias que si, además, las recorres con grandes personas, se hacen inolvidables.

Bueno, y después de este rollazo con mis miserias y éxitos del año, doy paso, sin más dilación a mis canciones del año. Debo avisar que el orden de las mismas no tiene ningún por qué y que la mayoría de canciones no representan solo a la canción en sí, sino al grupo que la interpreta.

From now on – The Greatest Showman

A principios de año fui al cine a ver esta película de Hugh Jackman y, automáticamente, se convirtió en una de mis películas favoritas del año, más que por la película en si, por sus canciones. Salí del cine cantándolas y me pasé semanas con su banda sonora reproduciéndose en mi Spotify, consciente de que, con el paso de los años, iba a formar parte del imaginario colectivo musical de la historia del cine, tal y como han hecho otras bandas sonoras recientes como Moulin Rouge o Chicago. De todas las canciones me quedo con este From now on, un tema con una intensidad increible que habla de renacer, de darse cuenta de quién ha estado ahí en los momentos importantes, de quién nunca nos ha abandonado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La cerveza – Los flacos (Lena Carrilero y Fran Mariscal)

He de decir que no recuerdo ahora mismo cómo descubrí este temazo. Sé que lo hice en youtube, con el vídeo que tenéis más abajo, pero no sé cómo llegué a él. Sea como sea, este tema tiene un rollazo descomunal y, personalmente, viéndolos simplemente  guitarra y voz, me devuelve a mis años estudiando en Almería en los que me pasaba el día componiendo canciones y los jueves de concierto en salas. Escuchar a este dueto me ha llevado a lo largo del año a descubrir a otros pedazo de artistas que ahora escucho regularmente como El Kanka, El niño de la hipoteca o Muerdo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Solar

Como he dicho en la intro, este año tuve la oportunidad de presentar un programa de radio, por la cual cosa tuve la oportunidad de entrevistar a un montón de artistas y gente interesantísima. En uno de los programas entrevistamos al grupo Solar, banda con la que mi compi de programa y yo aprendimos muchísimo y a la que desconocía por completo y que, puedo decir, ha sido mi descubrimiento del año. Las canciones de Solar tienen mucha magia y te invitan a cerrar los ojos y llenarse de melancolía. Si queréis más sobre ellos, no puedo más que recomendaros la entrada sobre la canción que tenéis más abajo, ese Días de Gloria que nos lleva a la infancia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pren el moment – Els Catarres

Els Catarres siempre han sido uno de mis grupos en catalán predilectos. Los conocía cuando apenas llenaban recintos con 50 personas y ahora es uno de los grupos más escuchados en los países catalanes. He de reconocer que a su penúltimo disco, Big Bang, no le encontré el gancho más que a un par de canciones, pero este 2018 sacaron Tots els meus principis, su último disco, y me volvieron a encandilar con un ritmo más eléctrico y explosivo que al que nos tenían acostumbrados, así que ha vuelto a convertirse en uno de mis grupos que cantan en catalán favoritos junto a Blaumut, Manel, Txarango o Els amics de les arts. Os dejo un temazo llamado Pren el moment, una canción que nos lleva a vivir el momento, a bailar y cantar a pleno pulmón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Million Reasons – Lady Gaga

¿Qué decir de Lady Gaga que no se haya dicho nada? No lo sé, la verdad. Lo cierto es que no es una artista que yo escuche constantemente porque tiene canciones más “discotequeras” que otra cosa, pero no por ello tengo que dejar de reconocer que es una de las voces más espectaculares que existen en el panorama musical actual y que solo con su presencia es capaz de llenar un escenario. Existen ciertas canciones de ella que me encantan y esta es una de ellas, magia en estado puro, estremecimiento en la piel y lágrimas en las pupilas. Tengo la costumbre de escucharla a todo volumen y cada vez que lo hago me deja totalmente noqueado, y este año lo he hecho más que nunca. Os dejo una versión en directo para que aprecéis aún mejor si cabe lo fantástica que es.

 

 

 

 

 

 

 

 

Sargento de hierro – Morgan

Este 2018 ha sido el año en el que de verdad me he enganchado de verdad a Morgan. Los conozco desde hace un par de años, desde que sacaron su primer álbum, North, pero me había quedado solo con un par de canciones y no había indagado más en ellas. Pero este año, a raíz del lanzamiento de su segundo largo, Air, los he ido escuchando más y más. La voz de su cantante, Nina, te llega totalmente al alma y el grupo en si te envuelve en una aurea melancólica, además de, en muchos temas, llevarte a los inicios del rock más puro de los años 60. Una verdadera bocanada de aire fresco para el pop-rock de nuestro país, totalmente diferente a lo que se está  haciendo recientemente tanto en el mundo mainstream como en el alternativo.

 

 

 

 

 

 

Mess is mine – Vance Joy

Este año 2018 he escuchado bastante pop rock en inglés. He puesto en la lista a Vance Joy como representación pero podría haber puesto perfectamente a Bastille, Mumford & Sons, Kodaline, Band of Horses o The Lumminers, grupos que se pueden enmarcar dentro de un mismo estilo y que, a decir verdad, me transmiten grandes dosis de vitalidad, épica y energía. Canciones perfectas para transportarte con la música a otro ambiente, para llenar de color hasta los días más oscuros.

 

 

 

 

Cartas de navegación – Shinova

Shinova es uno de mis grupos del momento, y en 2018, con su último disco Cartas de navegación, lo he confirmado. Los descubrí allá por 2016, gracias a que Spotify incluyó su temazo Volver en una de sus listas. Estuve un tiempo escuchando solo esa canción y cuando me decidí a escuchar el resto de sus canciones ya no me pude desenganchar. Shinova son épica, vitalidad, energía, sonoridad en sus canciones. Su penúltimo disco, Volver, me gustó tanto que incluso me lo compré, así que cuando este año salió Cartas de navegación, su nuevo disco, me lancé rápidamente a escucharlo. He de confesar que tardé bastante en pillarle el punto, pero ya se sabe que la música son momentos y siempre hay que dar segundas oportunidades. Mereció la pena. Cartas de navegación es, actualmente, uno de mis discos favoritos y lo escucho día tras día. Lo único que me queda es verlos en directo, lo cual estoy deseando hacer este próximo 2019.

 

Aún respira – Nunatak

Con Nunatak me pasa algo parecido a Shinova. Según Spotify, es el grupo al que más he escuchado este año y, probablemente, sea verdad. Descubrí a este grupo hace un par de años, cuando un amigo me recomendó su temazo La primera luz, un temazo de su disco Nunatak y el pulso infinito lleno de intensidad y épica. De primeras no me impactó mucho ni la canción ni el grupo pero poco a poco le fui cogiendo el gusto. Ha sido este 2018, con el lanzamiento de su último disco, Nunatak y el tiempo de los valientes, cuando definitivamente se han hecho conmigo. Lo encuentro un disco casi redondo, con canciones repletas de fuerza, magia y energía que te dan un revés desde el primer momento en que las escuchas. Al igual que me pasa con Shinova, lo único que me queda con Nunatak es verlos en directo, cosa que estoy deseando hacer.

Consejo de sabios – Vetusta Morla

Bien. Hace casi diez años que conozco a Vetusta Morla y casi diez son los años que he tardado en verlos en directo, cosa que, al fin, ha sucedido este 2018, en el que puedo definir mi concierto del año. Llevaba tiempo buscando fecha y lugar para asistir a uno de sus conciertos pero por unas cosas o por otras, lo había ido postergando. Cuando una amiga y yo vimos que el grupo actuaba casi al lado de casa no lo dudamos, nos lanzamos a comprar las entradas y esperamos. Y mereció la pena. El concierto fue un continuo sinfin de emociones, intensidad, fuerza. Me pasé las dos horas con los vellos de punta y un nudo en la garganta, Pucho y los suyos hicieron magia y las lágrimas estuvieron al borde de salir en canciones como Los días raros, Copenhague o esta que os traigo. Fue un concierto más de piel que de oído, de esos que se recuerdan toda la vida. Respecto a esta canción, poco más os puedo decir que lo que ya dije en la Mi canción de hoy que le dedique, así que os invito a que la leáis aquí.

Bonus track

Tal y como hice en Mis canciones del año 2015 voy a sacar a la luz de forma totalmente aleatoria 10 canciones que tenga en el movil, de manera que no hay trampa ni cartón ni postureo a la hora de mostraros la música que escucho. Le doy al aleatorio y las diez primeras canciones que salen son…

Romper el cielo – Nunatak

Arte moderno – Izal

Correfoc – Zoo

Bella’s Lullaby – Twilight Soundtrack

Fuego cruzado – Solar

Maldita dulzura – Vetusta Morla

La vida sigue igual – Julio Iglesias

Agua – Jarabe de palo

Desastre – Full

Corazón de mimbre – Marea

Bien, la verdad es que no me puedo quejar de lo que ha salido, ni siquiera de ese La vida sigue igual, pues, al final, también hay que valorar la buena música que se ha hecho en este país los últimos 50 años.

Con esto me despido. Espero, con total sinceridad, que este próximo 2019 os traiga un montón de felicidad, que sigáis construyendo vuestro camino, que no paréis, que, aunque la piedra sea pequeña, todo cuenta y todo vale. Espero que leáis mucho, que escuchéis mucha y buena música y que me lo contéis, aquí espero estar yo leyendo lo que me contéis.

¡Feliz año nuevo!

 

 

A la sombra de la sierra – La Raíz (Mi canción de la semana XIX)

¡Hola a todos/as! Con la tontería ya estamos en diciembre. Huele a chimenea, a fuego encendido, a polvorones en la mesa y castañas asadas. Empiezan a brillar las luces y los primeros árboles se empiezan a vislumbrar. Curiosa la nostalgia de este mes en el que parece que siempre apetezca echarse una manta por encima, cerrar los ojos y recordar.

Y eso he hecho yo. El pasado 18 de noviembre creo que se cerró un círculo. Yo soy de un pequeño pueblo de la provincia de Alicante llamado Beniarbeig, en la comarca de la Marina Alta, y lo cierto es que me toca sacar un poco de pecho. Creo que vivo en una de las zonas más vivas, musicalmente hablando, de la Comunidad Valenciana. Hablar de la Marina Alta es hablar de música, de conciertos, de grupos que emergen y otros tantos que saben que tocar aquí es sinónimo de éxito, que tocar aquí les puede dar reconocimiento y encumbrarlos.

Recuerdo veranos en los que llegábamos a ver dos o tres veces al mismo grupo, recuerdo cantar canciones que hablaban de lucha y que nos reconciliaban con nuestra tierra, pero también otras tantas que hablaban de esa persona y que nos hacían volar. Recuerdo mil pogos en los que nos dejábamos llevar, saltábamos y bailábamos sin acercarnos siquiera al concepto erróneo de pogo que tienen algunos/as.

He tenido la oportunidad de pasarme los últimos 10 años de concierto en concierto de mis grupos favoritos de la zona tanto de la Comunidad Valenciana como de Cataluña. He visto crecer y encumbrarse a grupos como Obrint Pas, La Gossa Sorda, Aspencat, La Raíz, Zoo, Smoking Souls, Txarango, Els Catarres u Orxata Sound System, pero, sobre todo, los que más he disfrutado y de los que más recuerdos tengo son de los cuatro primeros.

Y si me pongo a repasarlos es cuando empieza la nostalgia, pues ya no queda ninguno en activo.

Obrint pas se despedía de los escenarios el 31 de diciembre de 2014 en el festival Festivern, en Tavernes de la Valldigna, La Gossa Sorda hacía lo mismo el 18 de junio del 2016 en su Pego natal, Aspencat lo hacía el 21 de octubre del 2017 en Barcelona y, como decía, el pasado 18 de noviembre se cerraba mi particular círculo con la despedida de La Raíz en Valencia.

Empieza la nostalgia porque asocio una etapa importante de mi vida a escuchar a todos estos grupos, a asistir a sus conciertos, a esa etapa en la que las noches de verano son eternas y apenas hay responsabilidades, en la que vives todo al máximo sin importar nada, y cantas, y bailas, y te dejas llevar y la vida son pequeños instantes, cuatro amigos cantando con el puño al aire, cervezas de lata, cena de cualquier bar y pogos donde no importan cuántos moratones pueden aparecer. Una etapa de vida en la que no piensas un solo momento en el futuro, sino en disfrutar cada segundo.

Los grupos se han ido marchando y ahora todo parece distinto. Ya no nos metemos en pogos porque nos decimos a nosotros mismos que somos demasiado viejos para esas mierdas. Nos podemos ir a todos los conciertos por tener responsabilidades. Nos hacemos adultos y con ello las obligaciones propias de la edad, algunos ya cambian pañales y otros tantos empiezan a pensar en campanas.

Constantemente hago un viaje en el tiempo lleno de misticismo y belleza pero a la vez doloroso por las etapas que se van quemando, por aquellos tiempos que sé que no volverán. Nos hacemos mayores y, en cierto modo, es algo a lo que temo, a lo que creo que tememos todos si se mira solo desde una perspectiva.

Pero, al fin y al cabo, sé perfectamente que son etapas que deben ser quemadas, pues es demasiado tóxico quedarse atrapado en un viaje hacia el pasado, que lo bonito de la vida es, al fin y al cabo, avanzar y seguir descubriendo y autodescubriéndose a uno mismo, quemar etapas y empezar otras nuevas, renovarse y tener la constante esperanza de que cualquier tiempo futuro será mejor.

Por tanto, el hecho de que sea nostálgico hacia un tiempo pasado no quiere decir que sea infeliz hacia el tiempo presente. Creo que, aunque corra peligro de caer atrapado en el pasado, se puede convivir perfectamente en ambas posiciones y creo que eso hace mirar la vida con otra luz, pues miras la vida hacia el futuro sabiendo que en el pasado hiciste muchas cosas bien y lo pasaste muy bien.

Bueno, como veis, no he hablado de A la sombra de la sierra en si, ni de La raíz, sino que lo quería utilizar como excusa para hablar de lo que significa la nostalgia para mí y de ese círculo de vida que se ha cerrado o que poco a poco se está cerrando. Pero no quiero desaprovechar este espacio para promocionar un grupazo como este.

Si repasamos la discografía de La Raíz, encontramos inumerables himnos. Para mí alcanzaron la perfección justo en su último disco, Entre poetas y presos, un álbum redondo en el que abandonaron los ritmos más reggae y de calle para envolverse en canciones más “convencionales”, pero con más sentido, bajo mi opinión, destacando, sobre todo, temas como Nos volveremos a ver, El circo de la pena, La hoguera de los continentes o la que da nombre al disco, Entre poetas y presos. Pero no puedo dejar de mencionar otras canciones que han ido construyendo la verdadera esencia de La Raíz, temas con lo que he saltado y bailado hasta quedarme rendido como El lado de los rebeldes, Obediencia ciega, La voz del pueblo, Jilgueros, Borracha y callejera, o Suya mi guerra, canciones con las que, además de disfrutar cantando y bailando, poder crear cierta conciencia social, un sentimiento de lucha en el mundo tan complicado en el que vivimos, lo cual considero muy importante en cierta etapa de la vida en la que tomas conciencia de todo las injusticias y problemas que existen alrededor.

Y es que este tipo de canciones no incentivan a quemar contenedores, como dicen algunos medio en broma medio en serio, sino para darnos cuenta de que el mundo no es tan perfecto como nos cuentan y podemos y debemos ser miembros activos del cambio. Sé que muchos/as tienen cierto rechazo hacia este tipo de grupos o de canciones pero al final la música son emociones y no podemos privarnos de algo por un concepto que puede ser o no erróneo, sino que debemos indagar, descubrir y formar nosotros mismos nuestro propio concepto sobre la música, no dejarnos llevar por lo que algo aparenta ser sino por lo que uno/a descubre que es.

Y con esto os dejo. Espero que esto os sirva para que realicéis vuestro propio viaje al pasado y al mismo tiempo dicho viaje os sirva para avanzar, daros cuenta de que quemar etapas no nos deja atrapados sino que nos hace crecer. Solo me queda desearos una feliz semana.

¡A seguir escuchando mucha y buena música! 🙂


La Raíz, como la conocemos actualmente, nace en 2006 en Gandía (Valencia). En los últimos 12 años han publicado 4 discos de estudio, 2 singles y su último trabajo, un DVD grabado en directo en el Palacio de Vistalegre (Madrid) frente a más de 10.000 personas. La Raíz recorre los escenarios nacionales e internacionales a través del rock, el ska y el hip hop. Una energía brutal en escena es su sello. Su lema: Guerra al silencio.

Tienen un total de 5 discos: Guerra al silencio (2009), El lado de los rebeldes (2011), Así en el cielo como en la selva (2013), Entre poetas y presos (2016) y el disco del directo de Vistalegre: Nos volveremos a ver (2017).

Vía La raíz


Letra:

Si te encuentro gritaré a viva voz / que prefiero verte que ganar la guerra
Levántate, mi corazón / te escondiste a la sombra de la sierra

Que se apague la luz de ese faro / que me apunta y me hace sentir raro / esa ciudad está infestada de ratas / Que se aparten las gentes enormes / con uniforme de antiguo soldado / Veo piratas que visten corbata.

Veo maletas como de equipaje que esconden dinero / y a esas gentes de traje, los llaman banqueros /  Veo una vida podrida que tú no elegiste / Veo a los niños callados y tristes / pero a ti no te veo

Si te encuentro gritaré a viva voz / que prefiero verte que ganar la guerra / Levántate, mi corazón / te escondiste a la sombra de la sierra.

Veo un circo lleno de payasos / que no hacen malabares y con las botellas, solo llenan vasos / Veo caballos que son de hojalata / veo cadenas que atan las patas de un mundo,
que no se desata.

Hoy hace noche mi barco en tu puerto / pero prefiero flotar, a caminar como un muerto /
Lanzo mis besos al aire, para que esquiven el baile de cuerpos de una sociedad / en la que no te encuentro.

Si te encuentro gritaré a viva voz / que prefiero verte que ganar la guerra / Levántate, mi corazón / te escondiste a la sombra de la sierra.

Acércate, que hoy te quiero sentir hoy te quiero decir / que todo lo que me ofrece la vida sin ti, es condena / Acércate, que hoy te quiero sentir hoy te quiero decir / que todo lo que me ofrece la vida sin ti, es condena.

Levántate, salvaje / como una planta que nace, a la sombra de la sierra / Levántate, salvaje / como una planta que nace, a la sombra de la sierra / Levántate a la sombra de la sierra / Levántate a la sombra de la sierra / Mi corazón dónde te metiste? / A la sombra de la sierra / Mi corazón, se que te escondiste / a la sombra de la sierra.

Cuando reía emitía el sonido más bonito del mundo.

Era cálido y agudo, silencioso a la vez, como un pájaro en mitad del bosque, viento y sonrisa, paz, vida y luz.

Cerraba los ojos y se tapaba la boca, como si en realidad no se atreviera a volar, y para mí se paraba el tiempo, se me hacía más lento. Reía a cámara lenta y yo me fijaba en todos sus detalles.

En sus arrugas, que contaban historias de guerra y soledad, de pobreza y tempestad.

En sus ojos hundidos, quizá agotados de llorar, quizá de mirar el mundo como nadie lo hacía jamás.

En su cuerpo escuálido, cansado de tanta pelea, de cuidar y vigilar, de temblar y batallar, de luchar por todos los que estan a su alrededor.

Reía en color sepia, pues cuando lo hacía volvía a ser pequeña, a tiempos de no pensar, de dejar la mente en blanco, de imaginar tantos futuros como estrellas se pueden contar. Reía en color sepia porque en ese color estaban muchos con los que hablaba del verbo amar.

Aquellos que ya se habían ido.

Reía y después suspiraba, miraba el vacío con nostalgia, y yo la imaginaba joven, rodeada de malvados, de aquellos que por soberbia los habían callado. Y era lágrima sin agua porque se había acostumbrado a no llorar.

Cuando reía emitía el sonido más bonito del mundo y ese silencio era el más dolorso.

Así que dormía para escapar. Y yo la imaginaba de niña, corriendo por un gran campo verde, con los cabellos dorados de princesa, con nadie que le pudiera hacer daño.

La imaginaba libre, como deben estar los pájaros, como debía estar ella.

Como sé que ahora estará.

 

 

 

Allí donde solíamos gritar – Love of lesbian (Mi canción de la semana XVIII)

¡Hola a todos/as! Empieza a atardecer este 2018 y tengo la sensación de que ha avanzado a una velocidad endiablada. Parece que hace un momento estaba brindando con champán por el nuevo año, hace otro instante disfrutando de los rayos de Sol y del verano eterno de las fiestas de pueblo y que mañana mismo será 2019. Creo que no me viene bien que esto vaya tan rápido.

Estas semanas he estado más metido en lo musical que en lo literario. Últimamente las palabras me salen mejor en forma de canción y eso hago, me encanta coger la guitarra y contar historias. Creo que, al fin y al cabo, la música es literatura, un buen modo de dar rienda suelta a la creatividad y las palabras, aunque algunos se empeñen en llamarle música a cualquier cosa y no vivamos buenos tiempos. Yo seguiré aportando mi granito de arena intentando crear letras que emocionen e intentando traer aquí las letras que me emocionan a mí, como lo hago hoy.

Hoy os traigo un grupo, una canción que, a decir verdad, no sé por qué no ha estado aquí antes. Un grupo que es melancolía y tristeza, pero también éxtasis y diversión, es calma y delirio, cerrar los ojos y saltar bailando. Hoy os traigo a Love of Lesbian y su temazo Allí donde solíamos gritar.

Podría decir que Love of lesbian es mi grupo favorito, tal vez compartiendo podio con Vetusta Morla y Supersubmarina, pero no recuerdo exactamente cuándo los descubrí. Sé que en 2009, mientras estudiaba filología en Alicante, ya escuché hablar de ellos por algún concierto que dieron por la zona pero creo que no fue hasta 2010 o incluso 2011 cuando empecé a escucharlos con regularidad, probablemente en una web llamada Rockola fm, la misma en la que descubrí a Supersubmarina y la cual fue un nuevo universo para mí en cuanto a la música alternativa se refiere.

La voz de Santi Balmes no es fácil, cabe decirlo, no es la voz perfecta, esa que te deja aniquilado por afinar bien todas las notas. No, podríamos decir que es la voz perfecta para que ningún productor te quiera grabar un disco, la antivoz. Es grave pero no llega a bonita, parece que en cualquier momento se vaya a asfixiar y no vaya a poder pronunciar la siguiente frase, diría incluso que es demasiado lineal. Sin embargo tiene algo, no sabría decir muy bien qué, puede ser desgarro, tristeza o un atisbo de soledad, quizá es tan normal que eres tú mismo cantando y sintiendo la historia que cuenta, tal vez eso es lo importante: saber contar la historia, no cómo es la voz que la cuenta.

A pesar de ello, Love of lesbian no sería nada sin Santi Balmes, pues su voz, su modo de contar las historias, su magia, es lo que los hace indistinguibles, únicos.

Allí donde solíamos gritar es melancolía en estado puro, es romperse, es esconder la cabeza entre las piernas, cerrar los ojos y volver hacia atrás, en silencio, en calma, dejando que los flashes de imágenes discurran en tu cabeza. Esta canción habla del recuerdo, de cómo el pasado, esa persona que nos ha marcado tanto, siempre vuelve, de cómo las pequeñas huellas, los enormes edificios que construisteis aún quedan intactos en el tiempo, como humo que se resiste a irse y es apenas visible.

Allí donde solíamos gritar es esa persona que has perdido, ese monstruo que te reconcome la cabeza y no te deja en paz, que aparece cual fantasma y te acecha en la noche , esa historia que parece que nunca has cerrado y siempre vuelve para observarte, para hablarte en susurros de todo lo que vivisteis, de todo lo que sucedió, de todas vuestras desventuras, de las miradas y silencios, de las medias sonrisas.

Un viaje en el tiempo tan doloroso, tan traumático como bello, pues en la melancolía también hay belleza, aquella que se nutre de los momentos más simples, aquellos más felices, ese grabar unas iniciales pensando que la historia de sus dueños durará tanto como la madera, sin saber que puede que el final esté cerca.

Por eso son felices, porque nunca se sabe que el final está cerca.

Y el grito no es más que su historia, el grito es toda la mierda que llevan dentro, los demonios que ríen y se divierten al ver dolor, los finales, los silencios de despedida, el mirarse y no ver a nadie, la caída, el impacto contra el suelo, la muerte.

El grito es intentar liberarte de todas esas cadenas, de las cuerdas que a cada uno ata la vida.

Aunque, como dice la canción, el grito siempre vuelve y con nosotros morirá, pues aquellos recuerdos que nos hacen grandes siempre permanecen con nosotros, por mucho que los odiemos, por mucho que los gritemos, por mucho que los arrojemos al vacío en el más agudo de los aullidos. Siempre volvemos allí, a esas personas, a esas historias, a esos lugares donde fuimos felices.

Puedo destacar tantas cosas de la discografía de Love of lesbian. Esta canción se incluye dentro del álbum 1999, un disco perfecto de cabo a rabo definido por la melancolía con canciones como 1999, Segundo asalto o 2009. Voy a romper las ventanas pero en el que se puede ver la vertiente más festiva y delirante del grupo con temas como Algunas plantas, Te hiero mucho o Miau. Le tengo especial cariño a este disco porque las letras y el tono de sus canciones más íntimas inspiraron mi libro 1997 Mil y una noches de incendio. Por eso considero la música tan importante en mi vida, por lo inspiradora que puede llegar a ser. Del grupo destaco muchas otras canciones de otros discos como Universos infinitos, Un día en el parque, Me amo, Oniria e Insomnia, Belice, Cuando no me ves o El poeta Halley. De hecho, tengo un vídeo en mi canal de Youtube hablando de mis 15 canciones favoritas del grupo, el cual os puede servir de gran ayuda si queréis descubrir al grupo y que os dejo por aquí

Y nada más. Os dejo mientras la lluvia golpea mi ventana, lo cual ha hecho más perfecta esta descripción y, en general, hace más perfecto este otoño. Solo me queda desearos una feliz semana y también, a aquellos que estudiáis, muchísima suerte para los exámenes que muchos empezáis a tener.

¡A seguir escuchando mucha y buena música! 🙂


Love of Lesbian es un grupo español de indie rock e indie pop procedente de Sant Vicenç dels Horts (Barcelona).

Empiezan a tocar en otoño de 1997. El grupo está formado por Santi Balmes (voz, guitarra y teclados), Jordi Roig (guitarra y teclados), Joan Ramón Planell (bajo y sintetizador) y Oriol Bonet (batería y programación). Esta formación original de cuarteto se completa con la incorporación de Julián Saldarriaga (guitarra y voz) y Dani Ferrer (teclados) en los directos.

En octubre de 2017 el grupo anuncia de forma oficial que Joanra (Joan Ramón Planell) deja el grupo, cuyo puesto es ocupado por Ricky Falkner.1

Tiene 8 discos en total: 3 en inglés (​Microscopic Movies (1999), Is it fiction (2002) y Ungravity (2003)) y 5 en castellano, con los cuales ya dan el salto al gran público (Maniobras de escapismo (2005), Cuentos chinos para niños del Japón (2007), 1999 (2009), La noche eterna. Los días no vividos (2012) y El poeta Halley (2016)

Vía Wikipedia


¿A que no sabes donde he vuelto hoy? / Donde solíamos gritar / diez años antes de este ahora sin edad / aún vive el monstruo y aún no hay paz.

Y en los bancos que escribimos / medio a oscuras, sin pensar / todos los versos de “Heroes” con las faltas de un chaval / aún están.

Y aún hoy / se escapa a mi control / problema y solución / y es que el grito siempre acecha, es la respuesta.

Y aún hoy / sólo el grito y la ficción / consiguen apagar / las luces de mi negra alerta.

Tengo un cuchillo y es de plástico / donde solía haber metal / y el libro extraño que te echó de párvulos / sus hojas tuve que incendiar.

Y en los hierros que separan la caída más brutal / siguen las dos iniciales / que escribimos con compás / ahí están.

Vertical y transversal / soy grito y soy cristal / justo el punto medio / el que tanto odiabas
cuando tú me repetías que / té hundirá y me hundirá / y solamente el grito nos servirá / decías “es fácil” y solías empezar.

Y es que el grito siempre vuelve y con nosotros morirá / frío y breve como un verso / escrito en lengua animal / ¡Y siempre está!

Te hundirá y me hundirá / y solamente el grito nos servirá / y ahora no es fácil / tú solías empezar.

Vertical y transversal / soy grito y soy cristal / justo el punto medio / el que tanto odiabas / cuando tú me provocabas aullar.

Y ya está, ya hay paz / oh, ya hay paz / Y ya está, ya hay paz / oh, ya hay paz.

¿Por quién gritaba? / Lo sé y tú no / no preguntabas / tú nunca, no.

Vía música.com

Oscuras las trincheras

He soñado con un mundo donde las vallas no impiden el paso.

He intentado encontrar las respuestas que no encuentro en la realidad.

Son oscuras las trincheras que no dejan pasar la luz y aquellas barreras que ha inventado el hombre, que no existen para ti. Son oscuras las trincheras que occidente me ha obligado a hacer.

He soñado con un mundo que no pida nada por la libertad.

He buscado debajo de las piedras de mi pueblo devastado.

Y ya no encuentro las palabras que hablan de un futuro mejor, ni aquellas banderas que nos prometieron que nunca más tendríamos miedo. No encuentro las palabras, ya no tiene sentido la muerte.

He soñado que nadie pierde la vida en aquellos mares.

He llorado al ver aquellas balas clavadas en mis hermanos.

Son oscuras las trincheras que no dejan pasar la luz y aquellas barreras que ha inventado el hombre, que no existen para ti. Son oscuras las trincheras que occidente me ha obligado a hacer, hijas de una guerra que no pido, no necesito ni entiendo. Son oscuras las trincheras y correrá nuestra voz.

Las miradas y la sonrisa son cosas que no me podrán quitar si no tengo libertad. Las cadenas de mi pueblo serán rotas, olvidadas e impregnadas de la sangre que luchó.

Ya no caerán más lágrimas de mis ojos ni de aquellos inocentes que perdieron la vida mirando al cielo. Y juntos, cogidos de la mano, mirando hacia adelante, saltaremos las vallas que nos abandonaron a futuros quemados por la oscuridad.

Normalmente no os dejo aquí las canciones que subo a Youtube, pero esta está compuesta por mí y estoy especialmente orgulloso de la letra por todo lo que cuenta, así que la traducido a castellano y la he adaptado un poco en forma de relato/reflexión.

¡Espero que os guste!

El arte de encontrar tu sitio

El arte de encontrar tu sitio.

Saber exactamente hacia dónde vas.

Quedarte quieto, poner brazos en jarra, mirar alrededor y decir resoplando: “he llegado”. Cansado, prácticamente asfixiado, como si hubieras subido diez ocho miles seguidos sin bomba de oxígeno, pero en la cima, en el cielo. Mirar hacia atrás y enorgullecerte del camino recorrido, con tus tropiezos y caídas, con tus lloros y alegrías, con tus mierdas y putadas. De ellas está llena la vida.

Quizá sin haber puesto bandera en todos tus objetivos, tal vez dejando atrás algo por el camino.

Pero sentir paz.

Cerrar los ojos y tener la real y absoluta certeza de que no te falta nada, que podrías buscar un millón de años y no encontrarías nada más realmente importante. Qué feliz debe ser ese momento.

Sin sentirse perdido.

O en un limbo.

O en un cruce de caminos. Todos inciertos.

Sentir que no tienes ninguna duda sobre todo lo que has hecho y te queda por hacer, que has tomado los caminos correctos y no los fáciles, si no te pasaste de salida por no arriesgar.

Qué jodida la incertidumbre, asfixiarte no por llegar a la cima sino por las punzadas que dan los “¿estás haciendo lo correcto?, ¿hacia dónde coño vas? ¿te gusta quien eres, lo que eres, lo que estás construyendo?”.

Y qué jodido no tener respuesta, tener que esperar años luz para poder echar vista atrás y decidir si tenías o no razón.

Mientras tanto, solo queda seguir dudando, y en una de aquellas decidir si te quedas dudando o te miras al espejo de una vez.