Canciones

Silencio…
Dos notas de piano que avanzan entre el ruido.
Desaparecen.
Vacío…
Oscuridad.
Dos gotas de luz se encienden. Tus ojos. Me miran. Sonríen. Y entre vacíos y espacios te acercas lentamente hacia mí.
Te noto. Te siento. Te alcanzo.
Aun estando a 1000km de ti. Escribo en el aire las canciones que compuse, con sangre, como si fuese tu cuerpo. Y esas dos notas de piano se confunden con las gotas de luz y forman cristal en tu cuerpo.
Brillas.
Reluces.
Tan menuda, tan frágil. Tan tú.
Qué decir, si escribo versos en el aire.
Qué decir, si ya no los recuerdo si no son sobre tu cuerpo.
Qué decir, si ya me empieza a costar recordar nuestra historia, sólo las canciones que la contaron.
Maldita sea…
Ya no sé si existes, si a esos 1000km queda alguien, si no fuiste más que el anhelo de un viejo soñador.
O la vida, que no me deja acercarme a ti.

Noche sin título

Podría marcharme.
Ahora que ya no queda nadie.
Ahora que hay tanto silencio que me ensordece y me agobia, me pierde.
Ahora que tan solo quedan ecos de lo que fue.
Pero sobre todo de lo que no fue.

Podría marcharme.
Ahora que el coche está lleno de ropa y vacías de recuerdos, tal vez ninguno.
Ahora que ya no queda nadie que pregunte la hora de vuelta, ni dónde estaré, ni decirme que tenga cuidado.
Ahora que ya he perdido toda esperanza.

Podría marcharme.
Y esta vez sin peros en la historia.
Empezar a andar y recorrer un camino distinto al que nunca debí empezar.
Parar en quién sabe dónde.
Ser feliz, al fin y al cabo.
Porque al final, todo se reduce a eso.

To build a home – The cinematic orchestra (Mi canción de la semana XI)

¡Hola a todos! ¿Qué tal el verano? Yo quizá algún día muera entre la vida de camarero y mi trabajo final de máster pero sobreviviré, lo sé. Hacía tiempo que quería hacer un Mi canción de la semana. Primero porque es una sección que me encanta y me lo paso muy bien haciéndola, y segundo porque me permite salirme un poco de los cánones de los relatos y reflexiones y charlar un poco más tranquilamente con vosotros, más relajado, sin que parezca que estoy pensando en el amor o en la vida todo el tiempo.

El caso es que quería hacer la sección pero no escuchaba ninguna canción que me dijera nada especial. Sí, tengo muchas canciones especiales y reservadas para este hueco pero cada una tiene su momento y, en este instante, no era el momento de ninguna de las canciones que suenan diariamente en mi móvil.

Hasta esta semana.

Y es que resulta que esta semana me he suscrito a Spotify premium. Entre que me paso el día escuchando música y que podía adquirir la oferta de 3 meses por 0,99€, ya lo veía una posibilidad irrechazable. El caso es que suelo escuchar música antes de ir a dormir, y como me había bajado la aplicación en el móvil, reproduje una de esas listas que el mismo programa te sugiere. Y entonces apareció esta canción, apareció The cinematic orchesta y con ella la sensación de que acabas de descubrir una canción que te acompañará el resto de tu vida. Y es que To build a home te toca desde la primera nota de piano, y en cada altibajo de la canción cierras los ojos y te vuelves una montaña rusa de sensaciones.

To build a home habla del recuerdo, del mirar a tu alrededor un lugar y tener la certeza de que has sido feliz en él, de revivir cada uno de los instantes que has vivido ahí como si estuvieran pasando ahora, a pesar de que ya no quede nada, a pesar de que solo haya polvo y fantasmas del pasado. Habla de la ilusión, de esa que hubo en un pasado del que sientes nostalgia, ese pasado del que solo quedarán recuerdos, esa ilusión de un futuro que un día fue feliz.

Un día en el que supiste que eras feliz. Con ella, con él. De cómo todo pasa y cómo nos marchamos. De cómo la vida que un día fue se desvanece. Pero quedan los recuerdos en alguna parte, aunque nosotros ya no seamos más que polvo.

Nunca 6 minutos de canción dijeron tanto. Desde esas primeras notas de piano iniciales que son como punzadas en el alma, de esas que te preparan para pensar, para observarte a ti mismo. La voz del cantante entra tranquila, junto al piano, narra más que canta, cuenta más que grita. Y silencio…

Y las notas de piano cogen rapidez, y tu cierras los ojos y miras más adentro, subes una montaña de emociones, la voz entra de nuevo en escena y el piano sigue subiendo, ambos se suben poco a poco en un ritmo incesante en el que a ti no te apetece otra cosa que gritarle al mundo lo que piensas, que preguntarte todos los porqués de tu vida, y la voz sube del todo, y gritas, y rompes, y lloras, y calma…

Abres los ojos, renaces… Piano y voz se sumergen de nuevo en la lentitud y en la nostalgia, ahora con un violín y violonchelo que no hacen más que impregnar de detalles la canción.

Y entonces vuelve a subir de nuevo. Piano y violonchelo van subiendo poco a poco y cierras los ojos de nuevo, el corazón te vuelve a arder y sientes cómo late, te estremeces, piensas en la vida, en ti, y mientras la voz vuelve a entrar piensas en los que ya no están, en los que fueron saliendo de tu vida y nunca hubieras querido dejar marchar. De pronto todos los elementos se encuentran en la cima y tú no puedes más que querer liberarte y querer, como dice la canción, partir, volverte polvo, quizá volver a empezar, rasgarte todo cuanto vistes y sentirte libre, sentirte dueño de tus decisiones, sentir que puedes cambiar tu mundo.

Silencio, el último. La canción baja y te calmas, respiras. Piano y violín te bajan poco a poco de los infiernos a los que te has subido, te abren los ojos, te sacan del más escondido rincón del alma en el que te has refugiado. Fin, todo ha terminado, quizá haya cambiado algo en ti. Solo buscando lo puedes saber.

Bufff… Reconozco que cada vez que escucho la canción se me pone el vello de punta, esas mezclas de piano, violín y violonchelo me encantan, y el timbre de voz del cantante no hace más que inyectarle emoción a la canción, suave e intensa a la vez, llega al alma.

Bueno, como es un grupo que acabo de descubrir, aún no puedo recomendaros muchas otras canciones pero sí he de deciros que el disco completo titulado The crimson wing: Mistery of the flamingos, que es la banda sonora del documental del mismo nombre, me ha parecido impresionante, sobre todo os recomiendo la canción Arrival of the birds, la cual emociona de verdad. Espero próximamente seguir descubriendo cosillas y poder dejároslas tanto en mi cuenta de twitter como en la página facebook del blog.

Así que nada, poco más. Me ha encantado volver a charlar con vosotros después de tantos meses sin hacerlo, solo escribiendo relatos. A veces creo que solo escribiendo relatos hago parecer que no hay más que un robot detrás del blog, pero no, soy de carne y hueso y estoy aquí, en alguna parte.

En fin, espero que os vaya genial el final del verano, yo estaré aquí para que me lo contéis, siempre encantado.

¡Nos leemos!


The Cinematic Orchestra es un grupo inglés de música fundado en 1999 por Jason Swinscoe, cuyo estilo se mueve en el llamado nu jazz, fusionando diversos elementos. Además, de Jason Swinscoe, la banda está formada por el ex miembro de DJ Food, PC (Patrick Carpenter) a los platos; Tom Chant, quien toca el saxofón y el teclado; el bajista Phil France y el batería Daniel Howard. Fueron miembros de la banda Luke Flowers y T. Daniel Howard como baterías, Jamie Coleman como trompeta, y Alex James tocando el piano.

El primer disco de The Cinematic Orchestra, Motion, se publicó en 1999. La banda logró repercusión mundial al componer la música para el documental de Dziga Vertov de 1929 El hombre con la cámara para el acto inaugural de Ciudad europea de la cultura de 2001 en Oporto.

El último disco de la banda, Late Night Tales, salió al mercado el 5 de febrero de 2013.

Fuente: Wikipedia


Letra

There is a house built out of stone / wooden floors, walls and window sills / tables and chairs worn by all of the dust / this is a place where I don’t feel alone / this is a place where i feel at home..

And I built a home / for you / for me…

Until it disappeared / from me / from you / and now, it’s time to leave and turn to dust

Out in the garden where we planted the seeds / there is a tree that’s old as me / branches were sewn by the color of green / ground had arose and passed it’s knees

By the cracks of the skin I climbed to the top / I climbed the tree to see the world / when the gusts came around to blow me down / I held on as tightly as you held onto me / I held on as tightly as you held onto me..

And I built a home / for you / for me…

Until it disappeared / from me / from you / and now, it’s time to leave and turn to dust

Traducción 

Hay una casa hecha de piedra / pisos, paredes y umbrales de madera / mesas y sillas cubiertas de polvo / Es un lugar en el que no me siento solo / Es un lugar donde me siento como en casa…

Y construí un hogar / Para ti, para mi…

Hasta que desapareció / De mi … de ti

Y ahora es tiempo de partir y volverse polvo

Afuera en el jardín donde plantamos las semillas / Hay un árbol tan viejo como yo / De ramas cubiertas de verde / La tierra se elevó y tapó sus rodillas

Por las grietas de su piel llegue a la cima / Trepé el árbol para ver al mundo / cuando el viento arreció para voltearme / me aferré tan firme como tú te aferraste a mí / me aferré tan firme como tú te aferraste a mí…

Y construí un hogar / Para ti, para mí…

Hasta que desapareció / De mí … de ti

Y ahora es tiempo de partir y volverse polvo

Ser feliz

Hoy he decidido que voy a ser feliz.

Sí, llamadme raro. Es una locura, lo sé.

Sé que ahora mismo os estaréis arrancando los pelos de la cabeza, que estaréis gritando en todas direcciones un por qué, que no entendéis por qué voy a intentar semejante memez.

Memez: dicho o hecho propio de un memo.

Soy un memo. Gritadme, tiradme a los leones, quemadme en la hoguera, pero ya está decidido, no me vais a convencer.

Estoy decidido a ser feliz.

Quiero levantarme por las mañanas, mirar el sol incipiente y saltar de la cama como el que va a comerse el mundo, gritar que tengo todo el día por delante y que va a ser el mejor de todos.

Quiero despertarme junto a ti, observarte dormida y darte un beso. Despertarte con él, darte mil más y follarte, tenderme contigo 5 minutos más, tengo tiempo.

Quiero dejar de sentir esa punzada en el estómago que habla de lo malo, del cansancio, de la mala suerte que tengo y he tenido, de que el universo está contra mí, de que el karma se está pasando conmigo y de que Dios me está lanzando mil maldiciones.

Quiero salir a la calle y cerrar los ojos, respirar, gritar ¡joder! y andar hasta donde yo desee, o correr, o volar, o cantar, hacer lo que me plazca simplemente porque eso me hace feliz.

Quiero respirar el aire del café de la mañana, del agua salada y de la hierba mojada, sentir el frío sin congelarme y el calor sin agobiarme, notar el balanceo de lluvia sin llegar a mojarme.

Quiero, quiero, quiero…

Y escucho voces, en mi cabeza, gritan, callan, ladran, aúllan como lobos hambrientos… Hablan del dinero, de hacerse adulto, de madurar, de hacer lo que debes hacer.

Deber: Obligación ética o legal.

Nacemos, crecemos y, sin que nos demos cuenta, nos cargan con una losa en la espalda, inevitable, parece ser. Nos cargan con el deber, con la obligación a.

Debes ganar un buen sueldo para vivir bien.

Debes ser responsable con las decisiones que tomas.

Debes procurarte un futuro estable.

Maldita sea…

¿Y el deber a ser feliz?

Hoy he decidido que la única losa que voy a cargar en la espalda es la de ser feliz.

Que me dejaré la piel para que la felicidad me dé de comer.

Y que esa será la única preocupación que siembre en mi cabeza.

Soy un memo, ¿verdad?

Ser feliz… Qué idea tan estúpida…

Pero joder, vivan las estupideces.

Olvida

Pintamos de arrugas las sábanas de esa cama que fue testigo de nuestros secretos.

Dibujamos cada imperfección porque estábamos hechas de ellas, y las contábamos.

Y en nuestros cuerpos desnudos hicimos de la vergüenza un arte y del rubor una estocada al compás de cada grito, de cada aliento, de cada suspiro.

Estamos hechos de recuerdos, de memorias cantadas entre sábanas y luces apagadas.

Recuérdame…

Mis dedos, pero no mis ojos.

Mis labios, ni siquiera mi cuerpo.

Recuerda los instantes y no me pongas rostro, porque será lo que te duela.

Te dolerá cada momento feliz que viviste conmigo.

Te dolerá cada mirada que cruzamos diciendo te quiero.

Te dolerá cada despertar a mordiscos confundidos en besos.

Te dolerá cada paseo en el parque pensando en los mañanas, en los futuros.

Te doleré tanto que querrás dejar de quererme.

Te doleré tanto como me quisiste algún día.

Joder…

Te odio, me dueles…

Porque recuerdo tu rostro y los instantes. Porque aún de noche contemplo tu cuerpo desnudo abrazado a mí, y desapareces al siguiente parpadeo.

Me duele cada momento feliz que viví contigo.

Me duele no poder volver a vivirlos.

Me duele no tenerte…

Por eso, recuerda…

Recuerda mis dedos, pero no mis ojos.

Recuerda mis labios, ni siquiera mi cuerpo.

Olvida todo lo demás para que jamás tenga que dolerte.

Existencia

Hola. Sí, te hablo a ti, que me estás leyendo, que atrapas cada letra y la procesas, que fotografías cada instante y lo haces nuestro.

Te hablo, y ni siquiera sé si existes.

Tú, que quizá estés en un rincón apartado del mundo, esperándome.

Tú, que algún día dormirás abrazada a mí, esperando que no salga el Sol.

Tú, que piensas en mí y ni siquiera sabes si existo.

A ti, que te quiero sin conocerte, que te sueño y no sé tu nombre, que te olvido sin siquiera haberte recordado.

A ti, que estás mirando esta misma estrella que me dice que estás ahí, que ella te está viendo, la única que sabe que nos pensamos uno al otro.

Que te quiero.

Que te pienso.

A ti, que aún no sé quien eres.

En verdad es mágico, ¿no? Tener la certeza de que aún no conoces a esa persona que te va a cambiar la vida, esa persona que está por llegar, la que te encantará escuchar reír y odiarás atrapar cada lágrima. Tener la certeza de que ahora, en este preciso instante, mientras yo escribo estas líneas de locura, tú, Ella en mayúscula, está en alguna parte, y que solo es necesario estar en el momento justo y en el lugar adecuado para encontrarla.

Y dejar de pensarla para darle un abrazo que dure toda la vida, tener la certeza de que lo que tanto buscabas está entre tus brazos.

Y cierras los ojos. Descansas.

Queda poco tiempo…

Falta menos para ese instante…

Solos tú y yo…

Pasar de la nada al todo…

Te hablo, y ni siquiera sé si existes.

Me hablas, y ni siquiera sabes si existo.

Dioses e infiernos

Llueve…

A cada instante, una gota, dos, tres… Recorre mi cuerpo, confundo sudor y agua, miro hacia arriba y mil dioses me observan esperando el siguiente movimiento. Ríen, cantan, bailan, y la tempestad son sus copas brindando en la más ruinosa de las tabernas, burlándose de los tristes humanos, que nos preocupamos de problemas mundanos.

Qué sabremos nosotros…

Soy un juego, velan por mí, estoy encima de la mesa y sus ojos están fijos en mí. Me siento pequeño. Silencio. Se miran, ¿qué hago? No lo sé. El sudor recorre mi cuerpo e intento dar el primer paso. Me cuesta, me duele, me caigo. Se burlan, lloran de la risa, me señalan, miro abajo.

Ya no duelen las piernas, sino el alma.

La oscuridad, las barreras, los vacíos, los abismos… Duele todo aquello que perdí, todo aquello que nunca logré alcanzar.

Me dan un empujón, aun estando en el suelo, siguen burlándose de mí, quieren que me levante, quieren que me caiga otra vez.

Y lo hago, y lo haré.

Tantas veces como sea necesario. Mi cabeza me lo dice, me lo grita, me lo repite una y otra vez.

Hazlo, hazlo, hazlo…

¡Hazlo joder!

¡Que no son dioses, son fantasmas! ¡Que no son gigantes, solo sombras de ti mismo!

Hazlo, no lo intentes, porque intentarlo es el primer paso hacia el fracaso. Está en tu mente, está en tu cuerpo, está en tus piernas, esas que darán el primer paso. Y los dioses gritarán, lloverán tempestades de copas rotas y tabernas vacías, incrédulos porque alguien algún día no se rindió.

Me tiemblan las piernas, me rompe el cansancio…

Soy un juego, velan por mí, estoy encima de la mesa y sus ojos están fijos en mí. Me siento pequeño. Silencio. Se miran, ¿qué hago?

Lo hago, ni siquiera lo intento. Me levanto y miro a los dioses cara a cara, me doy cuenta que arden, que en realidad son presos de sí mismos, que en realidad son seres atormentados por la nostalgia de una vida que no quisieron vivir. Entristezco.

Pero ya me da igual. Y voy hasta el final. Y camino. Y lucho. Y juego en las mil batallas que me ofrecen.

Porque solo así sé que tengo las riendas y que iré hacia donde solo yo quiera ir.

Hacia quién sabe dónde.