El run run…

Lo peor de que aquella persona por la que uno tanto suspira se mantenga en silencio, no diga ni una sola palabra sobre si ella también suspira o no, es que la cabeza, la maldita cabecita no se mantiene en silencio, no se calla ni durante un segundo, ella siempre habla y habla.

A veces te dice cosas buenas. Que si esas palabras que parecen no significar nada  en realidad seguro que salen de sus labios porque le gusta charlar conmigo, que si esas miradas que parecen no mirar a ninguna parte en realidad se están fijando en mí, que si esa sonrisa no aparece por casualidad sino porque estoy yo delante… Así da gusto que la cabecita hable y hable, porque así se le da la razón al corazón y de esta manera el corazón no sufre, el corazón está contento.

Pero hay otras veces…

Hay otras veces, tantas veces, que la cabecita habla cuando no tiene que hablar porque jode mucho que te diga que no le gusta charlar conmigo sino que esas palabras que salen por su boca las escucha todo el mundo, que esas miradas que parecen no mirar a ninguna parte en realidad no miran a ninguna parte y si lo están haciendo no me están mirando a mí, y que esa sonrisa sí aparece por casualidad, porque sí, porque ella es tan risueña y simpática. Es entonces cuando me pongo de mala sangre, porque mi cabeza no me dice lo que yo quiero oír, porque la cabecita no le da la razón al corazón, y el corazón se pone triste, se pone nervioso.

Y así no se puede estar…

Que si sí, que si no. Que si me quiere, que si no me quiere. Deshojando la puñetera margarita que al final no me dice la verdad, una margarita eterna, de millones de hojas, podría pasarme una eternidad… Sí, no, sí, no…

Calentándome la cabeza, calentándome la maldita cabecita, intentando averiguar por mí mismo si miras a mis labios, si te ríes conmigo, si sueñas ese instante de cualquier sueño en el que la princesa y el príncipe azul viven felices y comen perdices.

Así es imposible… Aunque mires mis labios, te rías conmigo y sueñes esos sueños, mi cabecita continuará hablando y hablando, creando confusión, haciéndome la vida imposible, seguirá estando ahí ese run run que no me dejará en paz.

 Por eso tendré que dejar de investigar, tendré que ser directo e ir al grano, ¿me quieres?

Algún día se sabrá…

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