Inolvidable

Tic, tac, tic, tac…

El reloj resuena en mi mente como si fuera una bomba de relojería, algo que de repente fuese a estallar y romperme en mil pedazos. El tiempo pasa y pasa y no sé si las heridas que me dejará el paso sin pausa de los segundos podrán curarse algún día.

Tengo en la mente una imagen de una persona por la que hubiera dado el aire, tengo en la mente la sonrisa que le salía cada vez que la miraba, su piel de seda que hubiera querido recorrer con todos mis dedos lentamente, su olor… que me hacía volar hasta las nubes y quedarme un ratito tumbado sobre ellas. Sus ojos, sus labios, su cuerpo… toda ella. Tengo en la mente el recuerdo de una persona que un día fue inolvidable.

Pero ahora me estoy dando cuenta de que no lo es.

Y no es que la quiera olvidar, no es que me haya hecho daño, es, simplemente, que la estoy olvidando. Así sin más, cada minuto, cada segundo olvido una de sus sonrisas, cada instante que pasa olvido un poco de su piel. Y lo peor de todo: cada segundo que pasa la quiero un poco menos, yo la quiero querer, yo la necesito querer pero su rostro se va y se va y sé que nunca volverá.

Miro el calendario y veo dónde está el problema, miró ese día, justo ese día, el día que se marchó, el día que me dije a mí mismo que no la olvidaría jamás.

El día que, sin saberlo, empezó el principio del fin.

Ha pasado ya más de un mes y reconozco que es inevitable, porque alguien dijo que el tiempo hace el olvido, y no podía tener más razón. El tiempo hace el olvido pero el tiempo, que no podía ser más insoportable, hace olvidar incluso aquello que no queremos olvidar, aquello que queremos retener firmemente en nuestra memoria porque no podemos vivir sin ello. Pasarán los días y llegará uno en que no me podré acordar de su rostro, llegará otro en que no recordaré lo bien que lo pasábamos juntos y llegará un día en que, simplemente, no la recordaré, a ella, a esa persona que me robó tantos y tantos sueños prohibidos.

Tic, tac, tic, tac… El tiempo va pasando y la bomba algún día explotará, yo no lo notaré, mi mente y mis recuerdos tampoco pero hay alguien que si lo notará. Ese día, el día que la bomba estalle y lo inolvidable pase a lo olvidado, ese día un trozo de corazón se romperá en mil pedazos.

Porque será el único que aún no la había olvidado.

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