Palabras de un susurro

Sé que estás acariciando el cristal de la ventana, imaginándote que es mi cuerpo, creyendo que es mi espalda y que tú estás encima de mí, los dos desnudos, yo haciéndome el dormido aunque en realidad esté disfrutando de ti, tú intentando hacer que mi vello se erice, y lo consigues.

Te noto desde aquí, aunque cada uno de nosotros esté en un lugar del mundo diferente. Siento que existes y que estás pensando en mí, veo las gotas de lluvia rompiendo contra el cristal de mi ventana y te imagino dentro de ellas, transportándote de un lugar a otro, haciéndote sentir cerca de mí.

No llores más, pequeña. Estoy ahí, contigo, detrás de ti, cogiéndote suavemente por la espalda mientras hundo mi nariz en tu pelo, te respiro y nos transportas a un mar tranquilo, las olas chocan contra nuestros cuerpos y veo cada gota de agua recorrer tu cuerpo. Las envidio, quiero hacer lo mismo, así que recorro tu cuerpo con el dedo índice, poco a poco, lentamente, recorro tus pechos y tú lo sientes, mi dedo se queda parado en el tiempo y parece una llama que quema tu piel.

Espérame, no tengas prisa, no sientas la distancia, imagina que esto es un cuento y puedo llegar hasta ti volando, a pesar de la nieve, a pesar de la lluvia, imagina que entro por tu ventana, esa que estás acariciando, y que te despierto con un beso que apenas se puede tocar, es un simple roce, casi insignificante. Tú piensas que es un sueño y no abres los ojos, no me importa, me gusta verte así, solo quiero mirarte y abrazarte, darte calor, quiero sentir tus pulsaciones tranquilas, poco a poco me meto entre las sábanas y me quedo durmiendo contigo.

Recuerda nuestra despedida y la manera en que te quiero, recuerda que no quería soltarte, recuerda que mil besos no eran suficientes, que necesitaba desnudarte y rozar cada milímetro de tu piel, explorar aquellos rincones que aún no he explorado, recuerda el contacto de nuestros dedos al alejarse, recuerda que parecían una misma gota de lluvia que tiene miedo de convertirse en dos porque no sabe donde caerá la otra.

E imagina la próxima vez que te vea. Te miraré desde la distancia y empezarán a aumentar las pulsaciones, querré besarte aún sin tocarte y tocarte aún sin besarte, todo a la vez. Miraré tu sonrisa, que es lo que más me gusta de ti y no sabré que hacer, si reírme contigo o acallar tu sonrisa con un beso. Quizás entiendas que un simple abrazo sea todo lo que quiera de ti.

Porque te quiero, pequeña, y deberías recordarlo. Si lloras te olvido y si sonríes vuelvo a aparecer, así que apártate de ese cristal y acércate a la chimenea, hace frío y allí son mejores nuestros recuerdos. Sonríe por mí y déjame callarte a besos desde la distancia.

Y es que, a pesar de este océano que nos separa, te noto desde aquí y puedo transmitirte lo que siento, solo tienes que estar en silencio y oír mis palabras susurradas por el viento.

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