Historia sin nombre

Buscaba un título apropiado para enmarcar esta historia, para darle el sentido necesario, para ponerle un punto final o un principio. Pero no encontraba nada que resumiera el sentir, porque hoy es de esas veces que la pluma vuela a pesar de que ni mi cuerpo ni mi mente tienen ganas de enfrentarse a la temida página en blanco. Sus ganas de gritar pesan demasiado, las ganas de contar cosas incontables, o tal vez invisibles, la fuerza con la que me taladra el celebro para que me enfrente a aquello que quizá tenga demasiado poder para mí.

No quiero vivir de ilusiones, de intentar conquistar mundos que ya están demasiado lejos de mí, de intentar abrazar con todas mis fuerzas a aquello que se va alejando diciendo adiós, de buscar siempre lo mismo con el mismo resultado.

Ya no, ya no…

Porque al cerrar los ojos, al intentar volar, despierto atado de manos y soñando con aquello que no quiero soñar, imaginando aquello que no va a pasar, sonriendo ante la idea del quizá.

Pero el quizá es infinito, demasiado. Me pierdo ante opciones de instantes y normalmente aquello que se busca no se encuentra. Buscaba un ideal, pensaba haberlo hallado pero cuando me acerco él se aleja y el tiempo se va, se va… Probablemente ese ideal sí ha existido alguna vez… pero solo en mi cabeza, mis ojos y mi mente han creado lo que no había existido jamás ni existirá. Ese es el problema de ansiar tanto algo, de anhelarlo como si en ello nos fuera la vida. Muy poca gente merece que la anhelen tanto como para idealizarla, como para olvidar por completo un mar de defectos.

Son esos defectos los que nos van matando lentamente, y a pesar de que se dice que a una persona hay que quererla por sus defectos, llega un punto en el que se debe elegir: si quieres seguir viviendo o que acaben contigo incluso sin darse cuenta.

Llega un momento en que miras hacia atrás y ves el largo camino recorrido, y te das cuenta en ese instante que has elegido un camino que no va a ninguna parte, que si sigues ese camino te perderás más, llegarás a ser un fantasma, alguien a quien no reconocerás ni tú mismo.

Caerás, gritarás, maldecirás a mil Dioses, a mil demonios, incluso a mil ángeles por haberte llevado hasta allí, por haber seguido hacia delante cuando todo indicaba que la vida por esos lares se había terminado.

Miras al cielo y al infierno pidiendo explicación, preguntando qué coño has hecho tú para llegar hasta ese punto a pesar de todo.

Solo quedará mirar en todas direcciones y alejarte de allí, olvidar el tiempo, sobretodo, que no se recupera, olvidar que hubo un tiempo en que pensaste que todo…

Que todo iba a salir bien.

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