Olvida

Pintamos de arrugas las sábanas de esa cama que fue testigo de nuestros secretos.

Dibujamos cada imperfección porque estábamos hechas de ellas, y las contábamos.

Y en nuestros cuerpos desnudos hicimos de la vergüenza un arte y del rubor una estocada al compás de cada grito, de cada aliento, de cada suspiro.

Estamos hechos de recuerdos, de memorias cantadas entre sábanas y luces apagadas.

Recuérdame…

Mis dedos, pero no mis ojos.

Mis labios, ni siquiera mi cuerpo.

Recuerda los instantes y no me pongas rostro, porque será lo que te duela.

Te dolerá cada momento feliz que viviste conmigo.

Te dolerá cada mirada que cruzamos diciendo te quiero.

Te dolerá cada despertar a mordiscos confundidos en besos.

Te dolerá cada paseo en el parque pensando en los mañanas, en los futuros.

Te doleré tanto que querrás dejar de quererme.

Te doleré tanto como me quisiste algún día.

Joder…

Te odio, me dueles…

Porque recuerdo tu rostro y los instantes. Porque aún de noche contemplo tu cuerpo desnudo abrazado a mí, y desapareces al siguiente parpadeo.

Me duele cada momento feliz que viví contigo.

Me duele no poder volver a vivirlos.

Me duele no tenerte…

Por eso, recuerda…

Recuerda mis dedos, pero no mis ojos.

Recuerda mis labios, ni siquiera mi cuerpo.

Olvida todo lo demás para que jamás tenga que dolerte.

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